Si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada
Rubén Blades
Queridas amigas y amigos, despidamos el año y recibamos confiad@s el nuevo ciclo de vida por venir. Deseemos tod@s que la alegría nos invada en un viaje real no alucinógeno, unamos como una llamarada la esperanza de que el universo nos impulse en un recorrido fantástico de crecimiento, logros, aprendizaje y hermandad. Creamos en los sueños y dejemos a la incredulidad clausurada en el pasado y condenada a no creer más en sus alarmas.
Es usual que por esta fecha se reflexione sobre el año que decae y es usual casi con equivalencia que el balance no sea muy bueno para muchas personas. Que quedé la desazón de las pérdidas, de haber creído en sueños que se rompieron sin dar tiempo siquiera de despertar, de las metas sin alcanzar, de enfrentar encontrarse igual o en condiciones menos favorables que un año atrás, de no saber con certeza que vendrá o ni siquiera sentir deseos o fuerzas de planear nada. Y si se mira alrededor a muchas otras personas les sucede lo mismo.
Como bien dice el refrán, “Mal de muchos consuelo de tontos”. Sólo una persona muy torpe siente alivio en su aflicción al saber que much@s otros la padecen. Ser participe del mal de otros como un mal comunal no remedia el propio. Así que antes que invitar a ver el panorama general y a resignarse a entender que el año 2010 pudo ser arduo y calamitoso a nivel global por la crisis económica, por las tragedias naturales, por cada desventura individual, etcétera. Quiero convocarnos a ver cada experiencia difícil trasegada como una antesala del bienestar.
La vida es una total universidad de la vida. Las clases empiezan el día en que se nace y culminan el día que nos graduamos muriendo. Cada cosa que el universo en su sabiduría nos imprime es porque nos corresponde, como lección, como karma, como premio, como reconstrucción del equilibrio y la justicia, como dosis necesaria de asombro ante lo milagroso, como ejemplo para otr@s seres human@s, como evidencia vital en el placer y en el dolor.
Por este motivo antes que lamentar lo que sin sabiduría puede tildarse de fracaso, abramos nuestra mente y veamos cada acontecimiento doloroso y/o frustrante como un periodo de aprendizaje, preparación, corrección, armonización de la existencia, abono del terreno que se es y siembra de prosperas cosechas. Que la adversidad sea nuestra jornada de verter semillas en y con nuestra alma fértil, para recoger en el tiempo perfecto los frutos bien merecidos.
Y no lo olvidemos. Si la vida es nuestra oportunidad de ser felices, esa debe ser también nuestra misión, serlo en la mayor medida posible, gozar, reir, disfrutar el universo y hacer a la felicidad para cada un@ y para quienes nos rodean.
Me despido dejándoles mi afecto y gratitud por leerme, comentar, polemizar y hasta censurar de buena y mala gana, de buena y mala forma mis letras. Y hasta el otro año. Hasta mañana!.
UN ENORME BESO PARA TODOS Y POR SUPUESTO PARA TODAS.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
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