Vas en el paso “Te hago reír, mientras camino por tus costillas”
Aventuras de la Vaquita de San Antonio
Se preguntaba, ¿ciertamente, dónde estaba el centro de su tragedia?, ¿Si en su corazón, porque allí estaban sus ilusiones rotas?, o, ¿En sus entrañas, porque allí seguían danzando como locas las mariposas que el infeliz aquél no sintió el menor interés en ir a apaciguar? Se preguntó también, si el ausente ¿Sería homosexual o simplemente tarado? Con lo primero no tenía problema alguno, porque si ese cuerpo suculento era disfrutado por alguien, aunque no fuera ella, por lo menos no había desperdicio. Con lo segundo tenía los sentimientos encontrados, en muy bien medido equilibrio, de compasión, rabia y desprecio.
Meditaba el abandono, preguntándose ésto y aquello, ¿Por qué? y ¿Para qué? lanzaba, rebuscaba, inventaba respuestas de diversos calibres, respuestas pequeñas, medianas y grandes, pero ninguna se equiparaba con tacto preciso al dolor atravesado en su pecho, al ruego aprisionado en su garganta, a la pasión marchitándose en su pelvis. Arrullaba por toda la Avenida de Mayo su desasosiego, que estaba cumpliendo un mes de nacido, ese dolor monogámico de querer y entregarse plenamente a uno, pero resultarle insuficiente, casi defectuosa. El vidrio caliente de la ventana del colectivo golpeando su cabeza ilusa a cada salto en el asfalto. Una vez que la avenida se fundió en la calle Rivadavia un poco después de cruzar Paraná o Sáenz Peña, un golpe, un buen golpe de sucio ventanal le trajo la respuesta, no la perfecta para sus interrogantes, pero si la que necesitaba para los efectos colaterales de su endémico y persistente mal de amores. ¡Just in Time!
El niño, ese menor tres años que ella, ese que sabe formular por escrito propuestas indecorosas, con el decoro perfecto de un galeno. Marihuana, sexo, vino blanco y cerveza. No importa el orden, mientras se goce el desorden. ¡Just in time!. Claro que si, ella necesitaba un médico para su odiosa dolencia o por lo menos para darles un stop de ultimátum a la plaga de maripositas bailarinas de su panza y él una paciente para calmar su impaciencia y curarse mutuamente. ¿Cuándo? ¿Esta noche? ¡Espérame a las nueve! ¡Just in Time!.
Que elixir mágico el que se bebieron, ¿Cuál fue el ingrediente que le dio el toque secreto al remedio?, ¿La música alucinante?, ¿La hierba sagrada?, ¿La penumbra de esas velas que no eran románticas según él?, ¿Las manos luchando por mantener con ropa el cuerpo que se ansiaba desnudo?, ¿Qué querés tomar, vino o cerveza? Quiero tomar-te.
Vino, cerveza, un cóctel sin nombre pero delicioso, música telepática para viajar junt@s sin juntarse, manos, pies, caderas, pelos bailando frente al espejo, las horas brincando a toda prisa en el reloj y ella preguntándose just in time, ¿Terminará esta noche sin poder tomar-te? Ok., la noche ha estado plena y quedará genial en el recuerdo de esta nueva ausencia, aunque no haya broche de oro, aunque todos los broches queden inamovibles en su lugar. ¡Ah! que bueno, un revés cósmico y el sueño ayudó a manosear el deseo, un giro, dos, tres, una nota sobre esta cuerda, un toque más bajo en aquella, un esplendido acto final, que baje el telón. Ahora las mariposas están muertas de risa.
Oye linda, que quede claro, que no te invité a mi departamento para terminar acostándome con vos!. ¡Ah, sí! Si es el momento de las aclaraciones niño, que te quede bien claro, que vine a tu departamento con el único fin de acostarme contigo!. Hoy si te vi conectada, hoy si te vi de verdad!. Ella responde con una risa ligera en la superficie y en el fondo de su silencio ¿Podrías entonces ayudarme a descifrar si mi nombre aún es mi nombre o si esta noche mi nombre es “viaje” y mi apellido “orgásmico”? Gracias querido, la pasé muy bien, ponte un 10 o anota que te lo puse yo. ¡Just in time!.
Aquel día la ciencia avanzó un gran paso, el científico y su conejilla de indias descubrieron a dos cuerpos un novedoso y altamente efectivo remedio para las penas de amor: fumárselas suave, bebérselas frías y acompañarlas de orgasmos. ¡Just in Time!.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
jueves, 31 de marzo de 2011
Citas por Internet
La tecnología fecundó la vida humana a todo nivel. La internet, que empezó como una herramienta para optimizar las comunicaciones en tiempos de guerra, es hoy en día un instrumento útil en todas las esferas sin restringirse a los límites de lo profesional y lo laboral. Estos importantes avances al tiempo que benefician al ser human@, van generando transformaciones en las formas de representarse la existencia como seres individuales y seres de relación. Mientras que hasta hace pocas décadas las comunicaciones a largas distancias dentro de una misma región constituían privilegios restringidos a muy pocas personas y a cuestiones de trabajo o de familia, hoy en día, han pasado a ser un bien de acceso común (ésto sin perder de vista, que las diferencias económicas mundiales son abismales y que siguen existiendo millones de seres human@s para quienes las tecnologías son recursos desconocidos y absolutamente inasequibles), siendo posible comunicarse a la tardanza de un click, con cualquier persona y en cualquier lugar del planeta.
Esto fomenta con fuerza que muchas relaciones no se generen tras la conexión cara a cara, que el grupo de amig@s se construya con personas de los lugares más recónditos y sin que las diferencias sociales, económicas, culturales, etc., sean una barrera infranqueable. Ello aplica también en la conformación de relaciones de pareja (u otras sentimentales y/o físicas). Ya no es extraño, escuchar historias de parejas que se conocieron a través de internet, en una sala de conversaciones on line, en un chat cualquiera, en una página de citas, en una red social u otras. Y también es más frecuente que muchas personas identifiquen mayores ventajas en este medio y que debido a ello lo seleccionen como su canal de búsqueda de pareja, concertando citas por internet.
Fraguar una cita con una persona X que apareció en la web es auto prepararse un regalo sorpresa y es este el elemento diferenciador de este tipo de encuentros. Cuando se está frente a la expectativa de descubrir lo que esconde esa caja cubierta de papel de brillantes colores que es el ciberespacio, se espera lo mejor, de acuerdo a lo que el cerebro tiene almacenado como deseable, es decir, que quien va interactuando con un personaje anónimo, lo va construyendo en su realidad mental, de conformidad con sus propias imágenes positivas registradas, de tal suerte que en muchas ocasiones el ser human@ de carne y hueso que se encuentra cuando se avanza a una cita personal, se queda corto o es antagónico a lo que se esperaba encontrar.
La persona que decide buscar una cita o una relación por internet, tiene la ventaja de poder construir meticulosamente la imagen que quiere vender, maquillarse a nivel físico, emocional, económico e intelectualmente con sus palabras, o simplemente dar a conocer esas facetas suyas que en otros encuentros no logra explotar satisfactoriamente. Puede optar por la franqueza o por la farsa cobijada en eufemismos, decir directamente cuales son sus pretensiones o disfrazarlas y darles la apariencia más conveniente de acuerdo a sus ideas o a lo más aceptado socialmente. Inclusive, cuenta con el comodín de dar por concluido un acercamiento en el instante en que lo decida y sin dar mayores explicaciones y hasta desaparecer repentinamente. Ahora bien, todas estas opciones constituyen un arma de doble filo, ya que de igual manera están en manos de quien está del otro lado, quien puede jugar con las mismas cartas y escoger su mismo método u otro inesperado. Apostarle a la autenticidad o a las caretas.
Y pregunto: ¿Te aventuras a concertar citas por internet? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Esto fomenta con fuerza que muchas relaciones no se generen tras la conexión cara a cara, que el grupo de amig@s se construya con personas de los lugares más recónditos y sin que las diferencias sociales, económicas, culturales, etc., sean una barrera infranqueable. Ello aplica también en la conformación de relaciones de pareja (u otras sentimentales y/o físicas). Ya no es extraño, escuchar historias de parejas que se conocieron a través de internet, en una sala de conversaciones on line, en un chat cualquiera, en una página de citas, en una red social u otras. Y también es más frecuente que muchas personas identifiquen mayores ventajas en este medio y que debido a ello lo seleccionen como su canal de búsqueda de pareja, concertando citas por internet.
Fraguar una cita con una persona X que apareció en la web es auto prepararse un regalo sorpresa y es este el elemento diferenciador de este tipo de encuentros. Cuando se está frente a la expectativa de descubrir lo que esconde esa caja cubierta de papel de brillantes colores que es el ciberespacio, se espera lo mejor, de acuerdo a lo que el cerebro tiene almacenado como deseable, es decir, que quien va interactuando con un personaje anónimo, lo va construyendo en su realidad mental, de conformidad con sus propias imágenes positivas registradas, de tal suerte que en muchas ocasiones el ser human@ de carne y hueso que se encuentra cuando se avanza a una cita personal, se queda corto o es antagónico a lo que se esperaba encontrar.
La persona que decide buscar una cita o una relación por internet, tiene la ventaja de poder construir meticulosamente la imagen que quiere vender, maquillarse a nivel físico, emocional, económico e intelectualmente con sus palabras, o simplemente dar a conocer esas facetas suyas que en otros encuentros no logra explotar satisfactoriamente. Puede optar por la franqueza o por la farsa cobijada en eufemismos, decir directamente cuales son sus pretensiones o disfrazarlas y darles la apariencia más conveniente de acuerdo a sus ideas o a lo más aceptado socialmente. Inclusive, cuenta con el comodín de dar por concluido un acercamiento en el instante en que lo decida y sin dar mayores explicaciones y hasta desaparecer repentinamente. Ahora bien, todas estas opciones constituyen un arma de doble filo, ya que de igual manera están en manos de quien está del otro lado, quien puede jugar con las mismas cartas y escoger su mismo método u otro inesperado. Apostarle a la autenticidad o a las caretas.
Y pregunto: ¿Te aventuras a concertar citas por internet? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
martes, 29 de marzo de 2011
L@s Referid@s
A la hora de encontrar compañía, pareciera que el instinto de conservación impulsa a buscar en el territorio conocido y aunque la tarea consiste en salir de caza, no es lo mismo hacerlo en el bosque conocido que en una selva virgen, por ello la búsqueda suele empezar en los grupos que se frecuentan por estudio, trabajo, vida social, etc, y desde ese centro gradualmente va abriéndose a la periferia. Hay quienes hacen su búsqueda en un silencio sepulcral y prefieren que su hallazgo sorprenda por lo inesperado, hay otr@s que lo revelan a los cuatro vientos y pese a la imagen de urgencia que puede quedar fija en los demás, se lanzan públicamente a la aventura de hallar un parterner. De una u otra forma, no es extraño que por un motivo u otro quede a la vista la soltería, la falta de pareja y la necesidad real o presunta de que aparezca un tercer@ para imprimirle más sabor a esa parte del camino. Es curioso pero la soltería no gusta, si eres solter@ no faltarán quienes te quieran persuadir de las maravillas que trae consigo el amor, pero si estás buscándolo, las críticas te envolverán por aquella mojigata razón, de que el amor y otros deliciosos placeres no deben buscarse sino apenas disfrutarse cuando la fortuna los traiga. Que gran absurdo. El gozo en sus múltiples caras debe aprovecharse y propiciarse cada vez que sea posible. Ser human@s es encarnar el placer en la piel y sentir la piel viva a cada instante.
Es justo ahí cuando de boca de algún(a) querid@ amig@ surge una de las frases más sospechosas que inventó la humanidad: “Conozco a la persona perfecta para ti, l@s voy a presentar”. Esa oración tan llena de buenos propósitos, es una bomba de tiempo cuya mecha queda encendida hasta detonar, para bien o para mal. Casi siempre lo último. Como en una evidencia más de las nunca bien ponderadas Leyes de Murphy, es casi regla general que si alguien conoce a la persona perfecta para un@, justamente esa persona, es también la última persona con la que un@ saldría. L@s amig@s tienen un don especial para encontrar l@s perfect@s imperfect@s, identifican con precisión lo que te gusta y lo deforman con maestría, quieres un discreto intelectual toma el nerd más aburrido del mundo; que te inclinas por una chica descomplicada y sencilla, te presentan un@ que con suerte se baña; quieres una persona generosa, ell@s te dan una despilfarradora arruinada y lista para arruinarte; un@ amoros@, ten un chicle empalagoso, alguien hogareñ@, te va un@ cuarentón o cuarentona que vive bajo las enaguas de mamá. Si señor@s l@s amig@s tienen ese talento infalible para darte diez cucharadas amargas de la medicina, que imaginan necesitas.
Pero toda regla tiene su excepción y aunque es bastante estresante dirigirse a una cita con la persona perfecta para un@, sabiendo que por obra y gracia de la bondad ajena ya casi se tiene un compromiso, que el(a) amig@, ahora cómplice y casi confidente, espera que se selle el pacto de su muy dudosa acertada elección por encargo no acordado, hay que ponerle buena cara a la situación, tomársela como una ocasión para divertirse y hasta darle una oportunidad a la escena de que florezca y traiga consigo, si no al perfecto elemento, por lo menos si a alguien propicio para compartir una velada y quizá muchas más. Sin embargo si de entrada se identifica la incompatibilidad absoluta, si desde la hora cero, se sabe que con es@ fulan@ no se llegará a ningún lado, en esos patéticos casos la fórmula perfecta tiene tres elementos: respeto, diplomacia y punto final. Si no hay química, no la hay y ya, así el corazón roto sea el del(de la) bienintencionad@ amig@.
Y pregunto: ¿Cómo te enfrentas a una cita inminente con la persona perfecta para ti, “según tu amig@”?, ¿Te gusta presentar a tus amig@s vacantes entre sí? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
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Es justo ahí cuando de boca de algún(a) querid@ amig@ surge una de las frases más sospechosas que inventó la humanidad: “Conozco a la persona perfecta para ti, l@s voy a presentar”. Esa oración tan llena de buenos propósitos, es una bomba de tiempo cuya mecha queda encendida hasta detonar, para bien o para mal. Casi siempre lo último. Como en una evidencia más de las nunca bien ponderadas Leyes de Murphy, es casi regla general que si alguien conoce a la persona perfecta para un@, justamente esa persona, es también la última persona con la que un@ saldría. L@s amig@s tienen un don especial para encontrar l@s perfect@s imperfect@s, identifican con precisión lo que te gusta y lo deforman con maestría, quieres un discreto intelectual toma el nerd más aburrido del mundo; que te inclinas por una chica descomplicada y sencilla, te presentan un@ que con suerte se baña; quieres una persona generosa, ell@s te dan una despilfarradora arruinada y lista para arruinarte; un@ amoros@, ten un chicle empalagoso, alguien hogareñ@, te va un@ cuarentón o cuarentona que vive bajo las enaguas de mamá. Si señor@s l@s amig@s tienen ese talento infalible para darte diez cucharadas amargas de la medicina, que imaginan necesitas.
Pero toda regla tiene su excepción y aunque es bastante estresante dirigirse a una cita con la persona perfecta para un@, sabiendo que por obra y gracia de la bondad ajena ya casi se tiene un compromiso, que el(a) amig@, ahora cómplice y casi confidente, espera que se selle el pacto de su muy dudosa acertada elección por encargo no acordado, hay que ponerle buena cara a la situación, tomársela como una ocasión para divertirse y hasta darle una oportunidad a la escena de que florezca y traiga consigo, si no al perfecto elemento, por lo menos si a alguien propicio para compartir una velada y quizá muchas más. Sin embargo si de entrada se identifica la incompatibilidad absoluta, si desde la hora cero, se sabe que con es@ fulan@ no se llegará a ningún lado, en esos patéticos casos la fórmula perfecta tiene tres elementos: respeto, diplomacia y punto final. Si no hay química, no la hay y ya, así el corazón roto sea el del(de la) bienintencionad@ amig@.
Y pregunto: ¿Cómo te enfrentas a una cita inminente con la persona perfecta para ti, “según tu amig@”?, ¿Te gusta presentar a tus amig@s vacantes entre sí? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
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martes, 22 de marzo de 2011
Salir de Caza
Cómo se ve a diario y aunque no se publicite en demasía, existen diversas formas de relacionarse sentimental y sexualmente. Todas ellas implican elección, decisión, desafíos y conductas. Todas tienen sus más y sus menos, por eso cada un@ debe enfrentarse a si mism@ y elegir con respeto y amor, de tal forma que al relacionarse potencie su ser, sin restarse, ni restar a otr@s dignidad.
Cuando se sabe con cercanía que es lo que se quiere emprender, no siempre es fácil acertar con quien compartir el proyecto, sea cual sea. Iniciar una relación algunas veces no es un asunto sencillo, para algunos su personalidad es un imán que atrae a los demás, pero inclusive teniendo un carácter agradable, en algunas circunstancias encontrar a alguien es complicado.
Es frecuente escuchar la proclama de los sabios de siempre “Eso no hay que buscarlo, entre más lo busque, menos va a encontrar, llega cuando tiene que llegar, cuando un@ menos se lo espera”. Verdaderamente una posibilidad de relación puede avistarse repentinamente en un momento inesperado, llegar y sorprender, en ese caso, esa oportunidad debe aprovecharse con buena actitud, pues la mala onda espanta hasta las moscas, pero y cuando no aparece nada y se quiere estar en algún tipo de relación amorosa o erótica, ¿Por qué sentarse a esperar?.
Si buscamos dinero, buscamos trabajo, buscamos donde vivir, alimentos, vestido y hasta cosas inútiles, ¿Por qué no buscar a alguien para compartir una relación de noviazgo o lo que se quiera? No hay ninguna razón que valide quedarse de brazos cruzados y resignarse a que alguna conjunción astronómica especial nos ponga justo frente a la persona indicada sin mover un dedo para ello. Por el contrario es absolutamente válido decidirse a encontrarla y hacer lo que sea preciso para lograrlo. Eso nada tiene que ver con salir en actitud desesperada a regalarse en una feria de variedades. Que se quiera encontrar, no significa que se ignore el propio valor y que paralelamente se busque llegar a alguien equiparable a quien se es.
No todos los momentos son buenos para estar acompañado, a veces estar a solas consigo mism@ es lo más prudente, darse tiempo para la reflexión, para aprender de las experiencias recientes, para conocerse, para disfrutar los grandes planes que se hacen cuando no hay lazos a la vista, y cuando no es ese el momento es excelente abrirse a nuevas posibilidades que llegan o generarlas cuando no llegan.
Ese es el tema de este mes, ¿Qué hacer para encontrar pareja?, aunque las reflexiones son aplicables también cuando se buscan otro tipo de encuentros. Y pregunto: ¿Qué haces para encontrar pareja o relaciones?, ¿Te gusta buscar o que te encuentren? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Cuando se sabe con cercanía que es lo que se quiere emprender, no siempre es fácil acertar con quien compartir el proyecto, sea cual sea. Iniciar una relación algunas veces no es un asunto sencillo, para algunos su personalidad es un imán que atrae a los demás, pero inclusive teniendo un carácter agradable, en algunas circunstancias encontrar a alguien es complicado.
Es frecuente escuchar la proclama de los sabios de siempre “Eso no hay que buscarlo, entre más lo busque, menos va a encontrar, llega cuando tiene que llegar, cuando un@ menos se lo espera”. Verdaderamente una posibilidad de relación puede avistarse repentinamente en un momento inesperado, llegar y sorprender, en ese caso, esa oportunidad debe aprovecharse con buena actitud, pues la mala onda espanta hasta las moscas, pero y cuando no aparece nada y se quiere estar en algún tipo de relación amorosa o erótica, ¿Por qué sentarse a esperar?.
Si buscamos dinero, buscamos trabajo, buscamos donde vivir, alimentos, vestido y hasta cosas inútiles, ¿Por qué no buscar a alguien para compartir una relación de noviazgo o lo que se quiera? No hay ninguna razón que valide quedarse de brazos cruzados y resignarse a que alguna conjunción astronómica especial nos ponga justo frente a la persona indicada sin mover un dedo para ello. Por el contrario es absolutamente válido decidirse a encontrarla y hacer lo que sea preciso para lograrlo. Eso nada tiene que ver con salir en actitud desesperada a regalarse en una feria de variedades. Que se quiera encontrar, no significa que se ignore el propio valor y que paralelamente se busque llegar a alguien equiparable a quien se es.
No todos los momentos son buenos para estar acompañado, a veces estar a solas consigo mism@ es lo más prudente, darse tiempo para la reflexión, para aprender de las experiencias recientes, para conocerse, para disfrutar los grandes planes que se hacen cuando no hay lazos a la vista, y cuando no es ese el momento es excelente abrirse a nuevas posibilidades que llegan o generarlas cuando no llegan.
Ese es el tema de este mes, ¿Qué hacer para encontrar pareja?, aunque las reflexiones son aplicables también cuando se buscan otro tipo de encuentros. Y pregunto: ¿Qué haces para encontrar pareja o relaciones?, ¿Te gusta buscar o que te encuentren? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
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lunes, 14 de marzo de 2011
La Monogamia
La monogamia es la forma de relación de pareja basada en la exclusividad afectiva y sexual entre sus integrantes, de por vida o mientras dure el vínculo legal o material, momento en el que cada parte queda en libertad de iniciar otra relación amorosa (monogamia seriada). Es la forma de relación de pareja más difundida en la cultura occidental tanto desde lo religioso y moral como desde lo normativo, en lo primero en tanto se ha difundido como la manera idónea de conformar relaciones amorosas dentro de parámetros de decoro social y espiritual, y en lo segundo, en tanto es el tipo de relación que mayor desarrollo legal tiene en aspectos como su conformación, sostenimiento, disolución, y en puntos tan internos como lo concerniente a quienes la conforman, el manejo de bienes, la intimidad, etc.
El hecho de que se promueva sin lugar a cuestionamientos como la forma natural y correcta de relacionarse es lo que me lleva a mirarla críticamente, así como a quienes optan por seguirla, sin detenerse a meditar todo lo que comprende para sí y para tercer@s, desde el punto de vista social y más aún desde lo interno. Ahora bien, muchas son las críticas que se lanzan a la monogamia, por coaccionar el manejo del amor, de la sexualidad, de los bienes; por constituir una de las fuentes de mayor fracaso y frustración social y personal, entre otras cosas. Sin embargo, pese a todas las críticas sigue siendo la forma de unión amorosa abanderada en nuestra cultura y como es lógico, sus practicantes vienen de todas las corrientes filosóficas, políticas, religiosas, morales, económicas, intelectuales. En últimas, no es una forma seguida exclusivamente por personajes influenciables y proclives al lavado cerebral, hasta los más versados, pensantes e inteligentes siguen inclinándose por las virtudes de la monogamia. Tanto éxito tampoco debe ser gratuito.
Escudriñando las razones de quienes se pretenden practicantes convencidos de la monogamia, aparecen razones fuertes sobre las ventajas que representa cultivar una relación con una sola persona, en áreas como el compromiso, el cuidado mutuo, el conocimiento del otro u otra, el crecimiento emocional con y a través de la pareja, el placer, lo económico, la salud (o los menores riesgos para la salud), la profundidad emocional e intelectual en la relación, que se logra al decidirse a compartir con alguien en especial con quien se ocupa toda la energía vital de tipo afectivo-erótico, los fuertes cimientos que se estructuran al existir dos pilares verdaderamente sólidos y únicos, en cambio de múltiples bases débiles y fácilmente sustituibles, el soporte que representan el(la) un@ para el(la) otr@, el amor incondicional y auténtico que se construye con la otra persona, donde es precisamente esa persona y no otra la que hace maravillosa y única la unión.
Ahora bien, tal y como se ha sostenido en otras ocasiones, en este espacio no se pretende incitar a nadie a optar por un modo determinado de comportamiento, pero si se invita a que las elecciones y comportamientos que se ejecuten se correspondan con el análisis íntimo sobre las propias convicciones y ambiciones. Que las determinaciones que se asuman, lo sean gracias a lo que dicta el propio pensamiento y los propios criterios respecto a que es lo más adecuado para sí, a partir del autoanálisis concienzudo y serio, de tal suerte que lo que se decida vivir sea una exteriorización del propio ser y no un mediocre abandono a la fuerza de la corriente imperante. Lo más importante no es el tipo de relación que se elija poner en práctica, swinger, poliamorosa, monógama, polígama, u otras, lo crucial realmente es el grado de convicción con que se elija, la intensidad e integridad con que se viva y el grado de satisfacción personal que genere, caracteres que solamente son posibles desde una óptica de respeto y valoración de sí mismos y de cada ser human@ involucrad@ directa o indirectamente en la relación.
Y pregunto: ¿Cuál es el tipo de relación más acorde a tu cosmovisión?, ¿Estás dispuest@ a vivirlo intensamente con integridad, compromiso y responsabilidad? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
El hecho de que se promueva sin lugar a cuestionamientos como la forma natural y correcta de relacionarse es lo que me lleva a mirarla críticamente, así como a quienes optan por seguirla, sin detenerse a meditar todo lo que comprende para sí y para tercer@s, desde el punto de vista social y más aún desde lo interno. Ahora bien, muchas son las críticas que se lanzan a la monogamia, por coaccionar el manejo del amor, de la sexualidad, de los bienes; por constituir una de las fuentes de mayor fracaso y frustración social y personal, entre otras cosas. Sin embargo, pese a todas las críticas sigue siendo la forma de unión amorosa abanderada en nuestra cultura y como es lógico, sus practicantes vienen de todas las corrientes filosóficas, políticas, religiosas, morales, económicas, intelectuales. En últimas, no es una forma seguida exclusivamente por personajes influenciables y proclives al lavado cerebral, hasta los más versados, pensantes e inteligentes siguen inclinándose por las virtudes de la monogamia. Tanto éxito tampoco debe ser gratuito.
Escudriñando las razones de quienes se pretenden practicantes convencidos de la monogamia, aparecen razones fuertes sobre las ventajas que representa cultivar una relación con una sola persona, en áreas como el compromiso, el cuidado mutuo, el conocimiento del otro u otra, el crecimiento emocional con y a través de la pareja, el placer, lo económico, la salud (o los menores riesgos para la salud), la profundidad emocional e intelectual en la relación, que se logra al decidirse a compartir con alguien en especial con quien se ocupa toda la energía vital de tipo afectivo-erótico, los fuertes cimientos que se estructuran al existir dos pilares verdaderamente sólidos y únicos, en cambio de múltiples bases débiles y fácilmente sustituibles, el soporte que representan el(la) un@ para el(la) otr@, el amor incondicional y auténtico que se construye con la otra persona, donde es precisamente esa persona y no otra la que hace maravillosa y única la unión.
Ahora bien, tal y como se ha sostenido en otras ocasiones, en este espacio no se pretende incitar a nadie a optar por un modo determinado de comportamiento, pero si se invita a que las elecciones y comportamientos que se ejecuten se correspondan con el análisis íntimo sobre las propias convicciones y ambiciones. Que las determinaciones que se asuman, lo sean gracias a lo que dicta el propio pensamiento y los propios criterios respecto a que es lo más adecuado para sí, a partir del autoanálisis concienzudo y serio, de tal suerte que lo que se decida vivir sea una exteriorización del propio ser y no un mediocre abandono a la fuerza de la corriente imperante. Lo más importante no es el tipo de relación que se elija poner en práctica, swinger, poliamorosa, monógama, polígama, u otras, lo crucial realmente es el grado de convicción con que se elija, la intensidad e integridad con que se viva y el grado de satisfacción personal que genere, caracteres que solamente son posibles desde una óptica de respeto y valoración de sí mismos y de cada ser human@ involucrad@ directa o indirectamente en la relación.
Y pregunto: ¿Cuál es el tipo de relación más acorde a tu cosmovisión?, ¿Estás dispuest@ a vivirlo intensamente con integridad, compromiso y responsabilidad? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
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