Cuando por fin se toma la decisión o se intuye que en efecto se quiere estar en pareja y se consigue o encuentra por azar un buen prospecto que encaja en el plan, se inicia la carrera de obstáculos, ¿Cómo hacer para que lo que empezó con un besito (admitámoslo, ya casi están extintas esas románticas, tragi-cómicas, aterradoras escenas de declaración amorosa. ¡Por favor, que no se extingan, hay quienes seguimos disfrutando esos momentos de dulce tensión!) pase a ser una relación que nazca, crezca, se desarrolle y con muuucha suerte no muera, o por lo menos no tan prematuramente?. He ahí el gran misterio.
¿Qué se necesita para formar una pareja sólida que se extienda en el tiempo? le pregunté ésto a vari@s afortunad@s y desafortunad@s del amor y las respuestas a granel me hablaron de ingredientes diversos infaltables para la especial fórmula y que en términos generales se encuentran comprendidos aquí. Como lo habrán notado, estoy invadida desde la punta del pelo hasta la punta de mis pies de una alta dosis de romanticismo, así que me permití establecer como respuesta esencial y fundamental el AMOR. Ésto por supuesto no me lo inventé yo, vari@s coincidieron y la voz universal seguro iría en esa misma línea.
Ahora bien, el romanticismo debe aterrizar de golpe para dejar muy en claro, que el amor propuesto como ingrediente del elixir “pro pareja y larga vida para los tórtolos”, no es en exclusiva un sentimiento etéreo y casi impalpable, que llena de burbujas el abdomen bajo y hace brillar los ojos con un aire rayano entre lo sublime y lo chistoso. No, se trata además y por sobre todo, del amor que es decisión y conducta material, real, vívida y cierta. Un amor que elige, decide y ejecuta en consecuencia. Un amor que en efecto no le es afín a cualquiera, sino a algún@s cuyo carácter se apresta para contenerlo y en el momento indicado desbordarlo.
Si, lo primero es tener claro que así como no tod@s nacen para la monogamia, tampoco tod@s nacen para estar en pareja. Se requiere vocación, tal y como se requiere para ser sacerdote, ginecólog@, comediante, etc. Y si se cree tener tal inclinación (al sadomasoquismo dirían algún@s), pues no basta con ello, es necesario que la misma se acompañe de hechos que ejerciten permanente y conscientemente la capacidad y manera de amar. Ésto no cierra del todo la puerta a esos casos excepcionales de promiscu@s o picaflores irremediables que un día son fulminad@s por el amor y para sorpresa de tod@s forman grandiosas parejas.
Corolario de lo anterior tenemos que la habilidad para ser y tener pareja parte de la persona individualmente considerada, no en el momento de encontrar a otr@ sino desde antes, no como respuesta a un estímulo externo (aunque como fue dicho precedentemente, hay excepciones que confirman la regla), sino más bien, como el fruto de una semilla propia. Ahora bien, ya en terreno, identificad@s y entregad@s a la empresa de tener pareja y una vez con la panza llena de mariposas, con el amor a flor de piel, la tarea no depende de la suerte o el destino, de los sentimientos y las emociones. Depende de que ese amor se materialice en elecciones, decisiones y acciones destinadas a que la dupla tenga asidero espacial y temporal de largo alcance.
La fundamentación de una pareja estable parte del perfeccionamiento constante del carácter individual, pasa por la elección de alguien con y en quien desarrollar el amor, continua con la decisión de hacer todo lo que esté en las manos, así como de aunar los esfuerzos que se precisen para hacer posible ese caminar junt@s y prosigue sin que haya punto final, con la realización interminable de conductas y procesos que estructuren y pulan la relación. ¿Qué conductas y cuáles procesos? son respuestas que sólo pueden esgrimir cada pareja de conformidad con su singularidad. Las relaciones de pareja tienen naturalmente un toque místico, encontrar a alguien con quien compartir el camino y mirar en la misma dirección, pero es de humanos absolutamente, darles el toque especial para hacer de ellas, pequeñas historietas de leer y archivar (y eventualmente repasar), historias sin fin o pesadillas sin fin.
Y reitero la pregunta: ¿Qué se necesita para formar una pareja sólida que se extienda en el tiempo? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
lunes, 31 de enero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
¿Pareja? No, Gracias
Tener pareja o estar en pareja puede ser una experiencia muy linda y edificante, estar sol@ a su vez, puede ser una magnífica situación. Ni lo primero ni lo segundo intrínsecamente es mejor, eso depende de los gustos de cada cual, para algun@s lo ideal será encontrar alguien permanente para acompañarse y para otr@s la plenitud se dará al disfrutar de la propia compañía mientras se evita tener la presencia constante de un(a) tercer@. Ahora bien, con independencia de las inclinaciones naturales que un@ tenga en este tema, lo que si estimo que es conveniente es darse la oportunidad de experimentar ambas situaciones, el estar sol@s y el estar en pareja, e inclusive en otras variantes de relación menos convencionales. Para saber si algo gusta o no, a veces (no siempre), es necesario probarlo.
Me sostengo en la afirmación que postulé al abrir el tema del mes, en cuanto a que en nuestra sociedad se privilegia la idea de pareja sobre el estar sol@s. No obstante cada vez son menos los solteros y solteras a quienes se cataloga de solteron@s, esto debido a que ha ido evolucionando la concepción de los fines últimos que debe tener una persona, otrora llegar a casarse o a establecerse con alguien era algo así como la gran aspiración en la vida, ahora en efecto mantiene un elevado nivel de importancia en el desarrollo personal, pero no se concibe como la única gran meta, se acompaña y en muchos casos es desplazada por otros ideales diversos. El estado de soltería ha dejado de ser un estado relacionado per se con la soledad y la incapacidad de encontrar compañía. Ha dejado de verse como un estado nefasto y a veces hasta se ve íntimamente relacionado con grandes niveles de desarrollo personal satisfactorio y pleno.
Sin embargo así como es lamentable encontrarse sumido en la desesperación y ansiedad constante por tener a alguien al lado, también lo es rechazar de contera la posibilidad de estar con una pareja estable como si se tratara de una asociación perjudicial para la salud. Meditando sobre los aspectos de la pareja que pueden restarle atractivo a la posibilidad de aventurarse a estar a dúo encuentro que pueden ser básicamente tres; uno, la restricción sexual que implica estar sólo con una persona, es decir, la monogamia; dos, el temor al apego afectivo de lado y lado, enamorarse de alguien y que alguien se enamore de un@; y tres, el rechazo al hecho de que una relación de dos vaya anulando progresivamente la individualidad en cuanto a espacios, preferencias, características propias, ideales, sueños y proyectos.
Sobre lo primero, persiste lo planteado en otras ocasiones, la monogamia es más una situación de conveniencia cultural y social que una condición natural. Pocas son las personas que pueden afirmar tener una vocación intrínseca a destinar su deseo hacia un solo ser human@, lo que si se puede encontrar son hombres y mujeres que reconociendo que su deseo es amplio y que no se limita a su pareja, deciden dirigirlo y emanciparlo con ella, restándole importancia y atracción a tercer@s. La monogamia no es la única forma de relacionarse erótica y afectivamente, y por ende si esta manera no satisface, es totalmente válido probar otras formas menos ortodoxas, tener pareja pero con otros parámetros; no tener pareja; tener varias parejas; tener parejas ocasionales. Sea cual fuere la opción escogida, permitirse disfrutar de relaciones plenas y satisfactorias donde tenga lugar lo corporal sin que ello signifique necesariamente expulsar los afectos. Lo importante es que lo que se decida y elija hacer se enmarque siempre en un cuadro de respeto por un@ mism@ y por l@s demás.
El segundo pero, suele llevar en el fondo el recuerdo de las experiencias dolorosas vividas, el miedo a ser lastimado, a amar y no ser correspondido de igual forma, la falta de confianza en si mism@ como ser dign@ de amor o en la propia capacidad de amar a otr@ plenamente y sin dañarle. Éste es un punto enorme, como profundas pueden ser las raíces que broten de una ilusión o una desilusión, así que mucho puede analizarse y decirse al respecto, para efectos de este tema lo que no puede quedar sin plasmarse aquí es que siendo el amor una experiencia maravillosa, siempre valdrá la pena continuar apostando por ella, es imperativo sobreponer al desánimo la esperanza y asumir que el dolor es parte del crecimiento humano, que las experiencias adversas nutren y ejercitan el espíritu para caminar cada vez con más seguridad. Difícilmente llegará un momento de certeza absoluta sobre ser inmune al sufrimiento surgido de una relación de pareja, pero siempre habrá lecciones geniales para aprender de las relaciones y es relacionándose que la persona ejercita y evoluciona (siempre y cuando se disponga y comprometa con ello) su manera de ser compañía y recibir compañía.
Y en cuanto al último aspecto, es un hecho que en nuestra cultural de corte patriarcal, machista, occidental, capitalista, se ha erigido un modelo de pareja que en muchos aspectos amenaza con castrar al ser human@ individual, los postulados de la media naranja, de la familia como núcleo de la sociedad, los roles que se atribuyen a hombre y mujer en general y en particular en la conformación de una relación y un “hogar”, entre otros, logran peligrosa y desfavorablemente que se inmiscuya en las relaciones la sensación de que es más importante conservar la unión con otr@ que mantener y desarrollar la propia entereza. Craso error, el ser human@ debe amarse a sí mism@ en primer lugar y en consecuencia su principal aspiración y compromiso es desarrollarse al más alto nivel y en todas las áreas de conformidad con las íntimas aspiraciones que posea. Sólo de esta manera podrá evolucionar a un estado de relaciones donde se comparta la mayor plenitud alcanzada a nivel individual y no las pobres falencias no solucionadas, de tal suerte que el estar en pareja signifique otra vertiente del desarrollo y no un desahogo de las frustraciones o incapacidades propias. La pareja como asociación no tiene un poder mágico para propiciar felicidad a sus integrantes, es un escenario donde se comparten los sentimientos y caracteres individuales agradables o no, donde acontecen eventos gratos y momentos de desafío. Y dependiendo como sean sus componentes constituye un factor que facilita o entorpece el crecimiento personal. En todo caso debería tenerse claro que entre más amplio sea el crecimiento individual mayor será la capacidad de desarrollo exitoso y sólido en una pareja.
Y pregunto: ¿Qué es mejor o qué prefieres, estar sólq o estar en pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Me sostengo en la afirmación que postulé al abrir el tema del mes, en cuanto a que en nuestra sociedad se privilegia la idea de pareja sobre el estar sol@s. No obstante cada vez son menos los solteros y solteras a quienes se cataloga de solteron@s, esto debido a que ha ido evolucionando la concepción de los fines últimos que debe tener una persona, otrora llegar a casarse o a establecerse con alguien era algo así como la gran aspiración en la vida, ahora en efecto mantiene un elevado nivel de importancia en el desarrollo personal, pero no se concibe como la única gran meta, se acompaña y en muchos casos es desplazada por otros ideales diversos. El estado de soltería ha dejado de ser un estado relacionado per se con la soledad y la incapacidad de encontrar compañía. Ha dejado de verse como un estado nefasto y a veces hasta se ve íntimamente relacionado con grandes niveles de desarrollo personal satisfactorio y pleno.
Sin embargo así como es lamentable encontrarse sumido en la desesperación y ansiedad constante por tener a alguien al lado, también lo es rechazar de contera la posibilidad de estar con una pareja estable como si se tratara de una asociación perjudicial para la salud. Meditando sobre los aspectos de la pareja que pueden restarle atractivo a la posibilidad de aventurarse a estar a dúo encuentro que pueden ser básicamente tres; uno, la restricción sexual que implica estar sólo con una persona, es decir, la monogamia; dos, el temor al apego afectivo de lado y lado, enamorarse de alguien y que alguien se enamore de un@; y tres, el rechazo al hecho de que una relación de dos vaya anulando progresivamente la individualidad en cuanto a espacios, preferencias, características propias, ideales, sueños y proyectos.
Sobre lo primero, persiste lo planteado en otras ocasiones, la monogamia es más una situación de conveniencia cultural y social que una condición natural. Pocas son las personas que pueden afirmar tener una vocación intrínseca a destinar su deseo hacia un solo ser human@, lo que si se puede encontrar son hombres y mujeres que reconociendo que su deseo es amplio y que no se limita a su pareja, deciden dirigirlo y emanciparlo con ella, restándole importancia y atracción a tercer@s. La monogamia no es la única forma de relacionarse erótica y afectivamente, y por ende si esta manera no satisface, es totalmente válido probar otras formas menos ortodoxas, tener pareja pero con otros parámetros; no tener pareja; tener varias parejas; tener parejas ocasionales. Sea cual fuere la opción escogida, permitirse disfrutar de relaciones plenas y satisfactorias donde tenga lugar lo corporal sin que ello signifique necesariamente expulsar los afectos. Lo importante es que lo que se decida y elija hacer se enmarque siempre en un cuadro de respeto por un@ mism@ y por l@s demás.
El segundo pero, suele llevar en el fondo el recuerdo de las experiencias dolorosas vividas, el miedo a ser lastimado, a amar y no ser correspondido de igual forma, la falta de confianza en si mism@ como ser dign@ de amor o en la propia capacidad de amar a otr@ plenamente y sin dañarle. Éste es un punto enorme, como profundas pueden ser las raíces que broten de una ilusión o una desilusión, así que mucho puede analizarse y decirse al respecto, para efectos de este tema lo que no puede quedar sin plasmarse aquí es que siendo el amor una experiencia maravillosa, siempre valdrá la pena continuar apostando por ella, es imperativo sobreponer al desánimo la esperanza y asumir que el dolor es parte del crecimiento humano, que las experiencias adversas nutren y ejercitan el espíritu para caminar cada vez con más seguridad. Difícilmente llegará un momento de certeza absoluta sobre ser inmune al sufrimiento surgido de una relación de pareja, pero siempre habrá lecciones geniales para aprender de las relaciones y es relacionándose que la persona ejercita y evoluciona (siempre y cuando se disponga y comprometa con ello) su manera de ser compañía y recibir compañía.
Y en cuanto al último aspecto, es un hecho que en nuestra cultural de corte patriarcal, machista, occidental, capitalista, se ha erigido un modelo de pareja que en muchos aspectos amenaza con castrar al ser human@ individual, los postulados de la media naranja, de la familia como núcleo de la sociedad, los roles que se atribuyen a hombre y mujer en general y en particular en la conformación de una relación y un “hogar”, entre otros, logran peligrosa y desfavorablemente que se inmiscuya en las relaciones la sensación de que es más importante conservar la unión con otr@ que mantener y desarrollar la propia entereza. Craso error, el ser human@ debe amarse a sí mism@ en primer lugar y en consecuencia su principal aspiración y compromiso es desarrollarse al más alto nivel y en todas las áreas de conformidad con las íntimas aspiraciones que posea. Sólo de esta manera podrá evolucionar a un estado de relaciones donde se comparta la mayor plenitud alcanzada a nivel individual y no las pobres falencias no solucionadas, de tal suerte que el estar en pareja signifique otra vertiente del desarrollo y no un desahogo de las frustraciones o incapacidades propias. La pareja como asociación no tiene un poder mágico para propiciar felicidad a sus integrantes, es un escenario donde se comparten los sentimientos y caracteres individuales agradables o no, donde acontecen eventos gratos y momentos de desafío. Y dependiendo como sean sus componentes constituye un factor que facilita o entorpece el crecimiento personal. En todo caso debería tenerse claro que entre más amplio sea el crecimiento individual mayor será la capacidad de desarrollo exitoso y sólido en una pareja.
Y pregunto: ¿Qué es mejor o qué prefieres, estar sólq o estar en pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
lunes, 17 de enero de 2011
Parejas Disparejas
¿Existen por antonomasia mejores o peores clases de parejas? Pareciera que el sentido común orienta la búsqueda o elección de pareja en dirección de personas similares o medianamente equiparables a cada cual en aspectos como la formación académica e intelectual, el nivel socio-económico, la personalidad, la cultura, la religión, la experiencia y hasta lo físico. Sin embargo en la práctica a la hora de fijarse en alguien el sentido común puede dejar de serlo para convertirse en un sentido exótico. Es ahí cuando surgen parejas sui generis, un poco o muy especiales, fuera de serie: las parejas disparejas. Que pueden darse por disparidades de todo color y sabor: una persona profesional con una analfabeta o similar, una millonaria con una de escasos recursos, una gigante con una pigmea, una sobresaliente con una invisible, una de diez en todo, con una cero a la izquierda, una soñadora con una eterna durmiente y muchas otras más. Parejas que naciendo como condenadas pueden llegar a ser anti-sismos.
Proporcional a la clase de diferencia presente en la pareja es el grado de asombro y extrañeza que genera, y cuando la divergencia es de grueso calibre, mayor es la amenaza de que el dúo caiga fulminado. Reconózcase o no hay un rechazo subterráneo hacia lo diferente, lo que rompe esquemas y transgrede normas. Como si se tratara de una lucha por derrocar su anticipada condena a muerte y sobrevivir, dos son los grandes obstáculos que debe superar una pareja dispareja, en primer lugar el obstáculo que entrañan desde su propio raciocinio los integrantes del binomio y en segundo lugar la oposición externa.
Dicen que los polos opuestos se atraen y en verdad a veces la vida sorprende con sentimientos avasalladores de deseo y/o afecto hacia personas totalmente diferentes a lo que se es o a lo que se ha querido encontrar para compartir en pareja. El asunto no se resuelve de entrada con química o física pura, más bien empieza a disolverse al apaciguar el compuesto de sentimientos e ideas explosivas. Quienes primero se oponen a que nazca, crezca y se desarrolle una pareja dispareja son l@s propi@s flechad@s; como en los sismos, donde los movimientos potencialmente catastróficos se originan en las entrañas de la tierra; ello por cuanto quienes integran la pareja asimétrica son seres human@s inmers@s en un medio socio cultural que les dicta con o sin razón que están fuera de onda, out o simplemente un poco loc@s. Así que es a sus propias ideas, lógicas y prejuicios a los que deben enfrentarse primero, si es que encuentran lo suficientemente valiosa la opción de relación entre manos como para pretender darle continuidad y permanencia. Ésto atendiendo a que hay diferencias de diferencias, una cosa es enfrentar un tema de estatura y otra es pretender ignorar o restarle importancia a una enorme distancia intelectual. Hay disparidades que son superfluas, pero hay otras que pueden llegar a ser verdaderas piedras en el zapato. En ocasiones será interesante y enriquecedor romper las cuadrículas mentales que se tienen y abrir espacio a algo diverso, pero otras veces, la diversidad denotará de contera una alarma cierta de fracaso temprano o tardío.
Ahora bien, si l@s integrantes de un dueto disparejo, deciden que su singular experimento puede y debe tener futuro y se esmeran por construirlo pasando sobre los trazos culturales que soportan en sí mism@s, deben enfrentar la segunda oposición, la opinión y presión de tercer@s, siendo tales, la familia, l@s amig@s y cualquier fulano o fulana list@s a opinar y censurar. Sobre esto, es suficiente advertir, primero, que hágase lo que se haga en la vida y así se manifieste la mayor prudencia y buena fe al actuar, siempre habrá alguien dispuest@ a señalar, no es posible tener content@s a tod@s, y, segundo, que frente a las críticas ajenas, la entereza que conserve la pareja dependerá mayoritariamente de cómo hayan asimilado sus propios peros, toda vez que, si lograron persuadirse a sí mismos sobre la conveniencia y fortuna del proyecto, podrán enfrentar a quien sea y levantar su pareja dispareja con el plus de estar cimentada con profundas bases anti-sismos y por ende con un largo y sólido futuro avante.
Y pregunto: ¿Qué opinas de las parejas disparejas?, ¿Has conformado o conformarías una pareja dispareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Proporcional a la clase de diferencia presente en la pareja es el grado de asombro y extrañeza que genera, y cuando la divergencia es de grueso calibre, mayor es la amenaza de que el dúo caiga fulminado. Reconózcase o no hay un rechazo subterráneo hacia lo diferente, lo que rompe esquemas y transgrede normas. Como si se tratara de una lucha por derrocar su anticipada condena a muerte y sobrevivir, dos son los grandes obstáculos que debe superar una pareja dispareja, en primer lugar el obstáculo que entrañan desde su propio raciocinio los integrantes del binomio y en segundo lugar la oposición externa.
Dicen que los polos opuestos se atraen y en verdad a veces la vida sorprende con sentimientos avasalladores de deseo y/o afecto hacia personas totalmente diferentes a lo que se es o a lo que se ha querido encontrar para compartir en pareja. El asunto no se resuelve de entrada con química o física pura, más bien empieza a disolverse al apaciguar el compuesto de sentimientos e ideas explosivas. Quienes primero se oponen a que nazca, crezca y se desarrolle una pareja dispareja son l@s propi@s flechad@s; como en los sismos, donde los movimientos potencialmente catastróficos se originan en las entrañas de la tierra; ello por cuanto quienes integran la pareja asimétrica son seres human@s inmers@s en un medio socio cultural que les dicta con o sin razón que están fuera de onda, out o simplemente un poco loc@s. Así que es a sus propias ideas, lógicas y prejuicios a los que deben enfrentarse primero, si es que encuentran lo suficientemente valiosa la opción de relación entre manos como para pretender darle continuidad y permanencia. Ésto atendiendo a que hay diferencias de diferencias, una cosa es enfrentar un tema de estatura y otra es pretender ignorar o restarle importancia a una enorme distancia intelectual. Hay disparidades que son superfluas, pero hay otras que pueden llegar a ser verdaderas piedras en el zapato. En ocasiones será interesante y enriquecedor romper las cuadrículas mentales que se tienen y abrir espacio a algo diverso, pero otras veces, la diversidad denotará de contera una alarma cierta de fracaso temprano o tardío.
Ahora bien, si l@s integrantes de un dueto disparejo, deciden que su singular experimento puede y debe tener futuro y se esmeran por construirlo pasando sobre los trazos culturales que soportan en sí mism@s, deben enfrentar la segunda oposición, la opinión y presión de tercer@s, siendo tales, la familia, l@s amig@s y cualquier fulano o fulana list@s a opinar y censurar. Sobre esto, es suficiente advertir, primero, que hágase lo que se haga en la vida y así se manifieste la mayor prudencia y buena fe al actuar, siempre habrá alguien dispuest@ a señalar, no es posible tener content@s a tod@s, y, segundo, que frente a las críticas ajenas, la entereza que conserve la pareja dependerá mayoritariamente de cómo hayan asimilado sus propios peros, toda vez que, si lograron persuadirse a sí mismos sobre la conveniencia y fortuna del proyecto, podrán enfrentar a quien sea y levantar su pareja dispareja con el plus de estar cimentada con profundas bases anti-sismos y por ende con un largo y sólido futuro avante.
Y pregunto: ¿Qué opinas de las parejas disparejas?, ¿Has conformado o conformarías una pareja dispareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
martes, 11 de enero de 2011
Parejas
No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
La Biblia, Génesis 2:18
¡Año nuevo, vida nueva!, ¿Pareja nueva?, ¿Pareja? Celebré el 31 de diciembre al lado de unas amigas solteras como yo, separadas como yo, madres como yo. Una de las peticiones para el año naciente, que surgió con vigor a las 24 horas y casi al unísono rondó entre alguien a quien amar y que nos ame, y un árbol de pijas. Yo papel en mano iba hilvanando mis agradecimientos, propósitos y peticiones, pero dada la oportunidad empecé a bosquejar mi blog 2011, cuestionándome, ¿Por qué buscamos pareja? y, ¿Qué buscamos cuando buscamos pareja?
Nuestra sociedad parece estructurada para parejas. Si estás soltero siempre surge el tema de si te gusta alguien, hace cuánto estás solo, cuándo defines el asunto para empezar a disfrutar las mieles del amor. Casi sin excepciones las culturas ornamentan el estar en pareja como un estado ideal, desde la religión hasta lo simplemente lógico y necesario para el sostenimiento de la especie y por supuesto como siempre lo netamente comercial con sus imágenes promocionales de todo tipo de cosas que se sirven de las románticas poses de dos personas que “se aman” y son felices dándose todo lo que pueda adquirirse para el/la otr@, ya sea como entrega o como elemento para lograr alcanzarl@.
Pero, y ¿Por qué buscamos pareja?, me pregunto si será la naturaleza humana estar en grupos de a dos con fines erótico afectivos, más allá del hecho de ser sociables y requerir vivir inmersos en una comunidad, o, si sencillamente se trata de que esa es la idea más propicia que nos impusieron y seguimos perpetuando para el sostenimiento de nuestro tipo de sociedad construida con base en el modelo familiar de la bigamia. Yo me inclino por lo segundo, estimo que el concepto de bigamia es práctico y tiene una inexorable base cultural que no siempre se ve sustentada en lo natural y biológico del hombre y la mujer. A esto agrego que definitivamente aunque tener pareja, y en ese contexto, relaciones sentimentales y eróticas puede generar grandes placeres, lo cierto es que a muchas personas les cuesta y esto si por naturaleza, mantenerse restringidos a tener un(a) solo ejemplar de compañía, o un@ para el resto de la vida y hasta que la muerte los separe, y que estos dos últimos factores son causantes de terribles desencuentros para quienes se embarcan en la excitante experiencia de tener pareja. Y entonces me surge una pregunta más en la superficie, ¿Por qué nos empeñamos en seguir promocionando la pareja como el gran plus de la vida sin mirar toda la gran gama de posibilidades de relación que existen? Y en el fondo, ¿Por qué devaluamos la idea de estar solos?, ¿Por qué no se impulsa mejor la necesidad del crecimiento individual hacia la integridad como panacea del vivir y prerrequisito del compartir?
Y en la segunda pregunta principal, sobré qué es lo que se busca en una pareja, enfrento el hecho de que estamos bombardeados con ideas sospechosas y altamente peligrosas como la de la media naranja, donde dramáticamente se crea la certeza de in-completud y de la necesidad inminente de encontrar a alguien que complete. Si no es un voto a la desesperanza, por lo menos si es triste pensar que una persona intrínsecamente porte un faltante en sí, que sólo se satisface en otr@, ¿Qué pasa si no lo encuentra o si lo encuentra pero no llegan a ser pareja?, ¿Seguirá la vida armoniosamente ese todo con piezas faltantes? o, a penas, ¿Caminará cojeando su incompleta desgracia?
Muchas cosas se pueden hallar en el otro u otra, afecto, cariño, placer sexual, apoyo, sostén emocional, diversión, contención, polémicas para hacer interesante el vivir, contrariedades, infinidad de variantes, eso es una cosa, encontrar una relación que enriquezca el camino de la vida, otra totalmente diferente es buscar en otr@ los elementos que le hacen falta a cada cuál para estar bien consigo mism@ y en su carrera vital. Yo por mi parte no busco pareja, pero puedo dejarme encontrar. No busco que alguien llegue a completarme. Procuro día a día avanzar el camino que me hace ser cada vez la mujer con la que quiero vivir el resto de mi vida y que a la vez pueda ser idónea para compartir equilibradamente el trasegar de otro ser humano, que exijo sea tan completo como yo, me niego a ser la ficha que le falta a otro, me niego a ser una suplencia de carencias individuales. Soy una naranja completa y en proceso de maduración, espero encontrarme con otra naranja, o toronja o limón, pero completo, para vivir la fascinante aventura de enamorarnos.
Y pregunto: ¿Por qué buscas pareja?, ¿Qué buscas cuando buscas pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
La Biblia, Génesis 2:18
¡Año nuevo, vida nueva!, ¿Pareja nueva?, ¿Pareja? Celebré el 31 de diciembre al lado de unas amigas solteras como yo, separadas como yo, madres como yo. Una de las peticiones para el año naciente, que surgió con vigor a las 24 horas y casi al unísono rondó entre alguien a quien amar y que nos ame, y un árbol de pijas. Yo papel en mano iba hilvanando mis agradecimientos, propósitos y peticiones, pero dada la oportunidad empecé a bosquejar mi blog 2011, cuestionándome, ¿Por qué buscamos pareja? y, ¿Qué buscamos cuando buscamos pareja?
Nuestra sociedad parece estructurada para parejas. Si estás soltero siempre surge el tema de si te gusta alguien, hace cuánto estás solo, cuándo defines el asunto para empezar a disfrutar las mieles del amor. Casi sin excepciones las culturas ornamentan el estar en pareja como un estado ideal, desde la religión hasta lo simplemente lógico y necesario para el sostenimiento de la especie y por supuesto como siempre lo netamente comercial con sus imágenes promocionales de todo tipo de cosas que se sirven de las románticas poses de dos personas que “se aman” y son felices dándose todo lo que pueda adquirirse para el/la otr@, ya sea como entrega o como elemento para lograr alcanzarl@.
Pero, y ¿Por qué buscamos pareja?, me pregunto si será la naturaleza humana estar en grupos de a dos con fines erótico afectivos, más allá del hecho de ser sociables y requerir vivir inmersos en una comunidad, o, si sencillamente se trata de que esa es la idea más propicia que nos impusieron y seguimos perpetuando para el sostenimiento de nuestro tipo de sociedad construida con base en el modelo familiar de la bigamia. Yo me inclino por lo segundo, estimo que el concepto de bigamia es práctico y tiene una inexorable base cultural que no siempre se ve sustentada en lo natural y biológico del hombre y la mujer. A esto agrego que definitivamente aunque tener pareja, y en ese contexto, relaciones sentimentales y eróticas puede generar grandes placeres, lo cierto es que a muchas personas les cuesta y esto si por naturaleza, mantenerse restringidos a tener un(a) solo ejemplar de compañía, o un@ para el resto de la vida y hasta que la muerte los separe, y que estos dos últimos factores son causantes de terribles desencuentros para quienes se embarcan en la excitante experiencia de tener pareja. Y entonces me surge una pregunta más en la superficie, ¿Por qué nos empeñamos en seguir promocionando la pareja como el gran plus de la vida sin mirar toda la gran gama de posibilidades de relación que existen? Y en el fondo, ¿Por qué devaluamos la idea de estar solos?, ¿Por qué no se impulsa mejor la necesidad del crecimiento individual hacia la integridad como panacea del vivir y prerrequisito del compartir?
Y en la segunda pregunta principal, sobré qué es lo que se busca en una pareja, enfrento el hecho de que estamos bombardeados con ideas sospechosas y altamente peligrosas como la de la media naranja, donde dramáticamente se crea la certeza de in-completud y de la necesidad inminente de encontrar a alguien que complete. Si no es un voto a la desesperanza, por lo menos si es triste pensar que una persona intrínsecamente porte un faltante en sí, que sólo se satisface en otr@, ¿Qué pasa si no lo encuentra o si lo encuentra pero no llegan a ser pareja?, ¿Seguirá la vida armoniosamente ese todo con piezas faltantes? o, a penas, ¿Caminará cojeando su incompleta desgracia?
Muchas cosas se pueden hallar en el otro u otra, afecto, cariño, placer sexual, apoyo, sostén emocional, diversión, contención, polémicas para hacer interesante el vivir, contrariedades, infinidad de variantes, eso es una cosa, encontrar una relación que enriquezca el camino de la vida, otra totalmente diferente es buscar en otr@ los elementos que le hacen falta a cada cuál para estar bien consigo mism@ y en su carrera vital. Yo por mi parte no busco pareja, pero puedo dejarme encontrar. No busco que alguien llegue a completarme. Procuro día a día avanzar el camino que me hace ser cada vez la mujer con la que quiero vivir el resto de mi vida y que a la vez pueda ser idónea para compartir equilibradamente el trasegar de otro ser humano, que exijo sea tan completo como yo, me niego a ser la ficha que le falta a otro, me niego a ser una suplencia de carencias individuales. Soy una naranja completa y en proceso de maduración, espero encontrarme con otra naranja, o toronja o limón, pero completo, para vivir la fascinante aventura de enamorarnos.
Y pregunto: ¿Por qué buscas pareja?, ¿Qué buscas cuando buscas pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
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