Imposible concluir el tema del mes de noviembre sin destinar un espacio a l@s histéric@s, esto por cuanto recibí el llamado de atención de dos lectores de mi blog que exigían hacer mención de esta clase de seres human@s que flirtean de una manera singular y particularmente tortuosa para sus incautas víctimas. Se trata de hombres y mujeres, aunque más las segundas, afirman ellos, y cada vez más de los primeros apelan ellas, que manejan este asunto del cortejo con un casi sádico y muy conveniente tire y afloje que mantiene al otr@ en vilo sin saber que pasa allí, si hay o no interés, si debe avanzar o retirarse, si es proyectado como algo más que una amistad o si debe quedarse de amig@ y con la boca hecha agua, y que finalmente no ayudan a concretar nada.
Desde que llegué a vivir en este bello país he escuchado a muchos hombres renegar de que las mujeres argentinas son histéricas y a un par de chicas referir lo mismo de los varones. En principio preferí no entrar en detalles pues lo que entendía por histeria solo atendía al desorden psicológico de somatización que describe a un (a) paciente angustiad@ por el presunto padecimiento de afecciones físicas o psíquicas, pero conforme seguí escuchando la misma queja decidí empezar a preguntar a que aludían cuando hablaban de histéric@s. Las primeras en responder fueron algunas chicas que dirigieron su concepto a los hombres que un día son muy especiales con una chica y luego desaparecen por un par de semanas sin dejar rastro hasta que inesperadamente regresan del más allá (de quien sabe donde) con un escueto mensaje de texto, una invitación a cualquier lado y tras ello una noche de coqueteos, besitos y lo que más se pueda antes de huir de nuevo a su otra dimensión, o que sin desaparecer oscilan entre mostrarse súper interesados y desesperantemente indiferentes, hombres que no dejan claro que quieren exactamente en cuanto a los términos de la relación; ya entrada en la investigación somera de lo que aquí catalogan de histeria me aventuré con ellos, quienes fueron más amplios y hasta sufridos con su explicación, me dieron varias definiciones no excluyentes; por ejemplo que las histéricas eran minas (o sea chicas o mujeres) que aparecían de repente en cualquier lugar público y empezaban a coquetear con cierto descaro rayano en una invitación silenciosa a lo que se quiera, pero que al ser abordadas se mostraban sorprendidas casi ofendidas, o, chicas que favorecían la generación de altas expectativas respecto a una inminente relación, pero que ya en terreno parecían no haber hablado nunca del tema con el susodicho. En ambos casos parte esencial del comportamiento histérico se consolida por la muestra de contundentes indicadores de que hay química, física y todas las posibilidades de encaminarse a una relación y luego un despojo sorpresivo de todos esos indicadores y por ende del (de la) escurridiz@ histéric@.
Olvidaré al efecto mi dilema sobre si es apropiado o válido calificar con un nombre clínico a estos comportamientos que si bien podrían denotar anomalías mentales y psíquicas, científicamente no soportan un diagnóstico de histeria y me permitiré compartir con vosotr@s mi opinión sobre l@s “histéric@s” y sus presas reales o potenciales, para quienes intentaré un consejo.
Mi opinión general es que quienes actúan de esta manera son personas con un pobre nivel de madurez o sea infantiles, que se sienten inseguros de su capacidad y valía para ser amados por alguien, por ello deciden hacer cosas que llamen la atención de alguien y que quizá lo ilusionen para garantizarse no sólo ser observados permanentemente como si fueran el centro de atención, sino además ser cuidados y anhelados, dicho de otra forma, ser reafirmados en su pequeña autoimagen, autoestima y autovalía. Este tipo de personas se vuelven expertas en dar medidas justas de cariño que impiden que el amor del (de la) otr@ muera, pero muy raras veces se permiten entregar de si con generosidad y abundancia, siempre prodigan un amor mísero para generar precisamente una especie de carencia en el otro ser humano. Adicional a ello muchas veces no solamente aplican su técnica con una víctima, sino que tienen varias a la vez, ya que su carencia de amor y seguridad en si mismo es tal que requieren ser querid@s, pretendid@s y reivindicados en su valía, simultáneamente por vari@s prospectos de pareja aunque muchas veces no consideren a ningún@ en especial para este fin.
En cualquier tipo de relación no se debe permitir que otra persona sea el centro del propio universo, la existencia no puede girar en torno de alguien ni estar en suspenso y a la espera de que alguien más decida, invite, elija, etc. Uno de los grandes problemas que se tiene en las relaciones es consentir que la vida misma sea el o la otra y que se vayan anulando las demás personas y cosas que integran el todo de alguien. Y para el tema puntual, si alguien pretende poner a otr@ en una montaña rusa emocional y subirle y bajarle el ánimo a partir de cariños e indiferencia, veo tres opciones: 1- Decidirse a hablar directamente del tema. 2- Tomarse la situación sin mayor trascendencia y esperar sin angustia a ver qué pasa, ya sin esperar nada en especial, simplemente abiertos a las posibilidades múltiples que pueden existir, o 3- Echar al olvido sin drama a quien pretende jugar con las expectativas y sentimientos. Esto suele aplicar más para las mujeres y yo me permito decirles “Chicas no se atormenten ni pierdan tiempo escudriñando y tratando de adivinar que piensa o que hará su pareja o posible pareja, dejen que las cosas pasen y si no pasan, relax, detrás de un@ viene otr@, así que sin dramas, ánimo muchachas que nada se ha perdido, el indicado, con toda seguridad no se dejará perder”.
Y en cuanto a ellos, mi consejo se alindera por uno de sus lados flacos “Caballeros, no sean tan evidentes, no permitan que sus ojos se peguen de un escote o unas piernas…eso es mostrar sus ya conocidas debilidades y dar lugar a que a nosotras nos den ganas de jugar un poco con ese talón de Aquiles, con pequeños coqueteos llamados no más que a hacerlos desconcentrar y verlos actuar de esa manera tan divertida cuando parece que no se hallan, como que perdieron el equilibrio, el cable a tierra y por favor no miren más de lo que hay, si una chica les dice “me caes bien” es eso y ya, no hay siempre hay invitaciones implícitas ni bajas pasiones, piensen a partir de la evidencia, no de lo que les gustaría que hubiese; y si corren con la desgracia de encontrarse con una desconsiderada histérica, apliquen el consejo que le doy a las chicas, aborden el tema y pongan los puntos sobre las ies, denle tiempo al tiempo o de plano manden a volar a esa infeliz…en todo caso sea hombre o mujer la presunta histérica al ver que la van a mandar a la luna, es muy posible que se decida y deje de lado su exasperante jueguito”
Mi consejo principal, láncense al juego amoroso del flirteo sin estrategias, no jueguen con la vida, sentimientos y expectativas de l@s demás y llegado el momento prudente atrévanse a hablar de sus sentimientos y emociones con otr@s y en especial con es@ otr@ que suscita esas pasiones, al hacerlo no sólo liberarán tensión, sino que abrirán espacios de diálogo que pueden ser bastante fructíferos y facilitadores, ya sea para avanzar en el camino a una relación o para entender que no hay nada por delante, en cuyo caso es mejor saber que se jugó la última carta de la baraja y no que se quedó para siempre con un magnífico as bajo la manga.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
k buena apreciaciòn tienes, tengo una amiga k es exactamente lo k describes de estos especimènes¡¡ lo mejor es proporcionarles mucha indiferencia en todas sus presentaciones. adelante vero..
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