martes, 11 de enero de 2011

Parejas

No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
La Biblia, Génesis 2:18


¡Año nuevo, vida nueva!, ¿Pareja nueva?, ¿Pareja? Celebré el 31 de diciembre al lado de unas amigas solteras como yo, separadas como yo, madres como yo. Una de las peticiones para el año naciente, que surgió con vigor a las 24 horas y casi al unísono rondó entre alguien a quien amar y que nos ame, y un árbol de pijas. Yo papel en mano iba hilvanando mis agradecimientos, propósitos y peticiones, pero dada la oportunidad empecé a bosquejar mi blog 2011, cuestionándome, ¿Por qué buscamos pareja? y, ¿Qué buscamos cuando buscamos pareja?

Nuestra sociedad parece estructurada para parejas. Si estás soltero siempre surge el tema de si te gusta alguien, hace cuánto estás solo, cuándo defines el asunto para empezar a disfrutar las mieles del amor. Casi sin excepciones las culturas ornamentan el estar en pareja como un estado ideal, desde la religión hasta lo simplemente lógico y necesario para el sostenimiento de la especie y por supuesto como siempre lo netamente comercial con sus imágenes promocionales de todo tipo de cosas que se sirven de las románticas poses de dos personas que “se aman” y son felices dándose todo lo que pueda adquirirse para el/la otr@, ya sea como entrega o como elemento para lograr alcanzarl@.

Pero, y ¿Por qué buscamos pareja?, me pregunto si será la naturaleza humana estar en grupos de a dos con fines erótico afectivos, más allá del hecho de ser sociables y requerir vivir inmersos en una comunidad, o, si sencillamente se trata de que esa es la idea más propicia que nos impusieron y seguimos perpetuando para el sostenimiento de nuestro tipo de sociedad construida con base en el modelo familiar de la bigamia. Yo me inclino por lo segundo, estimo que el concepto de bigamia es práctico y tiene una inexorable base cultural que no siempre se ve sustentada en lo natural y biológico del hombre y la mujer. A esto agrego que definitivamente aunque tener pareja, y en ese contexto, relaciones sentimentales y eróticas puede generar grandes placeres, lo cierto es que a muchas personas les cuesta y esto si por naturaleza, mantenerse restringidos a tener un(a) solo ejemplar de compañía, o un@ para el resto de la vida y hasta que la muerte los separe, y que estos dos últimos factores son causantes de terribles desencuentros para quienes se embarcan en la excitante experiencia de tener pareja. Y entonces me surge una pregunta más en la superficie, ¿Por qué nos empeñamos en seguir promocionando la pareja como el gran plus de la vida sin mirar toda la gran gama de posibilidades de relación que existen? Y en el fondo, ¿Por qué devaluamos la idea de estar solos?, ¿Por qué no se impulsa mejor la necesidad del crecimiento individual hacia la integridad como panacea del vivir y prerrequisito del compartir?

Y en la segunda pregunta principal, sobré qué es lo que se busca en una pareja, enfrento el hecho de que estamos bombardeados con ideas sospechosas y altamente peligrosas como la de la media naranja, donde dramáticamente se crea la certeza de in-completud y de la necesidad inminente de encontrar a alguien que complete. Si no es un voto a la desesperanza, por lo menos si es triste pensar que una persona intrínsecamente porte un faltante en sí, que sólo se satisface en otr@, ¿Qué pasa si no lo encuentra o si lo encuentra pero no llegan a ser pareja?, ¿Seguirá la vida armoniosamente ese todo con piezas faltantes? o, a penas, ¿Caminará cojeando su incompleta desgracia?

Muchas cosas se pueden hallar en el otro u otra, afecto, cariño, placer sexual, apoyo, sostén emocional, diversión, contención, polémicas para hacer interesante el vivir, contrariedades, infinidad de variantes, eso es una cosa, encontrar una relación que enriquezca el camino de la vida, otra totalmente diferente es buscar en otr@ los elementos que le hacen falta a cada cuál para estar bien consigo mism@ y en su carrera vital. Yo por mi parte no busco pareja, pero puedo dejarme encontrar. No busco que alguien llegue a completarme. Procuro día a día avanzar el camino que me hace ser cada vez la mujer con la que quiero vivir el resto de mi vida y que a la vez pueda ser idónea para compartir equilibradamente el trasegar de otro ser humano, que exijo sea tan completo como yo, me niego a ser la ficha que le falta a otro, me niego a ser una suplencia de carencias individuales. Soy una naranja completa y en proceso de maduración, espero encontrarme con otra naranja, o toronja o limón, pero completo, para vivir la fascinante aventura de enamorarnos.

Y pregunto: ¿Por qué buscas pareja?, ¿Qué buscas cuando buscas pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.

Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

2 comentarios:

  1. Santo Cielo! Verónica, tú me conoces? Es como si yo hubiese escrito este artículo; hasta en los más mínimos detalles. No te acuso de plagio, porque nunca he escrito nada en ninguna parte; menos en la forma tan inteligente que tú lo haces. Qué bien!!
    Enrique Jacopucci [Aruba]

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  2. Paulo Cesar Barbatti16 de enero de 2011 a las 5:45

    Bonito, profundo y um muy interesante artículo, en dónde nos hace reflejar acerca de la vida en pareja. En mi opinión personal, por todo que he pasado y visto en mi vida, siento que para la mayoría de las personas, independiente de su condición sexual, se hace necesario una compañía. Para nadie, o por lo menos, para la más gran parte de los seres humanos, no es bueno vivir sólo. Pero, a lo largo de los años mucho si ha cambiado lo concepto de la vida en parejas... Noto que a partir de los años 80, poco a poco la sinceridad y la fidelidad si han alejado mucho, y con eso si produjo las constantes separaciones que, tristemente, afectan mucho más a los hijos que a los propios cónyuges que, casi de inmediato, ya poseen un otro amante para su vida. En la época de nuestros abuelos, la situación era bien diferente, hasta porque los propios padres de la novia, la obligaban a mantener un muy respetuoso relacionamiento hasta su matrimonio, para con eso si conoceren mejor y evitar problemas conyugales. Hoy, lo que más sucede, son las relaciones sin propósitos expecificos, que no sea el propio sexo y sus inmensos placeres. Vivir en pareja en los días actuales, es casi como un enorme desafío, porque ya es algo muy normal, con sus excepciones, es claro, quedarse juntos por un tiempo y, con la rutina o por un sentimiento de infidelidad, de uno o de otro, buscar nuevos amores y empezar una nueva relación “entre parejas”...

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