Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
miércoles, 28 de julio de 2010
El Amor que Quiero
Quiero encontrarme de frente al Amor, perderme en nuestra mirada, que me aprisione con sus feroces fauces, que me corte el aliento y humedezca mi cuerpo.
Tod@s queremos encontrar el amor, no la misma clase de amor, simplemente el amor tejido a la medida de nuestros sueños y modelado según nuestra personal interacción con el entorno. Sin embargo encuentro que el amor con más raiting, el más cotizado y perseguido es el amor de pareja; un alto porcentaje de seres human@s sueñan (o soñamos) con encontrar una pareja que nos ame y a quien amar, alguien con quien amarnos.
Sin pretender traer aquí ideas novedosas, ni verdades concluyentes, simplemente compartiendo con ustedes mi opinión, quiero invitarnos y motivarnos a caminar con decisión y confianza en el amor y hacia el amor, hacer de él nuestra visión del mundo, nuestro lenguaje cotidiano, nuestra esencia.
Entiendo por caminar en el amor, crear y recrear a diario el hábito de amar-nos; ser amplios, generosos, liberales con el amor; me resulta increíblemente triste que la búsqueda del amor sea un fin tan común, como común es, la mezquindad para brindar amor a otras personas. Es como si tuviésemos una gran valija donde guardamos y acumulamos día a día el amor que ofrendaremos a quien sea dign@ de recibirla cuando por causas y azares del destino l@ encontremos; guardamos en ella, sonrisas, caricias, besos, abrazos, elogios, obsequios, consuelos y una gran lista adicional de hermosos detalles y muestras amorosas; y cargamos con ese valiosísimo equipaje que día a día pesa más, hasta rompernos la espalda por tanto amor en la maleta y tan poco amor en el alma, el espíritu y el cuerpo.
Y seguimos avanzando con el amor aprisionado, y miramos a l@s otr@s con recelo, le negamos y evitamos su mirada, ahorramos sin tregua las dulces palabras, le huimos al contacto físico que nuestro cuerpo anhela, besamos poco, abrazamos poco, damos la mano por cortesía y rapidito, guardamos los elogios para cuando puedan anticiparnos dádivas, evitamos risas espontáneas y directas, escapamos a la sospechosa buena cara permanente, avanzamos seri@s muy seri@s, corteses, con el ceño fruncido, con aires de grandeza y minúsculo amor.
Por favor amémonos, que sonreír sea nuestra tarjeta de presentación; la luz de nuestros ojos, nuestro signo de distinción. Brindemos nuestro amor a todos y todas con quienes nos encontremos a diario, a quien comparte nuestra cama, a la vecina en el ascensor, al señor que barre la calle, a nuestr@ jefe, al compañero insoportable del trabajo, a la cuestionable amiga, a quien admiramos, a quien deseamos, a nuestras mujeres, a nuestros hombres, a nuestros niños y niñas, a quien vemos a diario en el espejo, a cada persona que se cruza en nuestro camino, por favor, a tod@s. Y el mundo será más feliz, ese amor se multiplicará, recorrerá el cosmos circularmente y regresara mágicamente a nosotr@s arrollándonos con su fuerza insuperable, indescriptible, maravillosa.
Lo dicho hasta aquí, sobre caminar en el amor, es avanzar un gran paso en el camino hacia el amor, entendiéndolo ahora como el encuentro del amor de otr@ ser human@. No obstante es necesario y muy útil profundizar en ese fin de una manera inteligente y concienzuda, analizar nuestros sueños y aspiraciones, hilvanarlos en pensamientos que nos traigan claridad sobre que es realmente lo que buscamos en otr@ para compartir como pareja y también que es lo que queremos y tenemos para compartir, pues muchas veces buscamos sin saber que y encontramos de todo un poco y sin saber si estamos acercándonos a un fin propicio y/o si estamos ofreciendo una compañía digna de ser aceptada.
Pienso que sería práctico escudriñarnos y describir con lujo de detalles a nivel estético, mental y emocional, a la persona que queremos encontrar para compartir el amor, no ahorrar en gustos, preferencias, particularidades y minucias intelectuales, éticas y físicas, y permitirnos ser lo suficientemente exigentes apuntando a lo que realmente nos causa satisfacción. Ser lo suficientemente precisos como para visualizar a esa persona en nuestra mente y proyectarnos a ella.
Hecho esto, la reflexión debe apuntar a analizar minuciosa y críticamente ¿Qué persona pensamos que merecería tener a su lado, esa persona que mi mente sueña? y ¿Qué me falta para ser esa persona?, así mismo, revisar ¿Qué cosas de las que yo pretendo encontrar en mi pareja ideal tengo y cuales no tengo?, y con ésto, hacer un franco compendio con esas carencias de que adolezco, con la decisión de suplirlas y mejorar hasta ser tan ideal para otr@ como espero que sea ideal para mí, entendiendo que no hay un punto de llegada en ese camino, puesto que siempre tendremos aspectos susceptibles de evolucionar.
Es inminente creer que podemos encontrar a una persona con quien amarnos en pareja y que en el momento justo nuestras vidas se cruzarán. Aquí advierto que no estoy segura aunque tampoco niego la posibilidad de que existan medias naranjas, idóne@s únic@s y exclusiv@s, almas gemelas o cualquier otro nombre usado para designar a la pareja exacta y única predestinada para cada cual; y a partir de esto, considero que en caso de existir ese ser único, debemos creer en que nos encontraremos; y si no existe una pareja única, sino compatibilidades máximas, entonces confiar en que acertaremos con la mejor persona para compartir y continuar viviendo y ejercitando el amor.
Vale la pena avanzar cada día, mejorar, crecer y convertirnos en el mejor y la mejor versión de cada un@, la mejor opción para el otro u otra; vivir el amor en el día a día en nuestro interior y proyectándolo al exterior; ésto nos llevará a un punto más alto, tranquilo y sublime, entender que no es necesario encontrar a alguien determinado para amar, pues amar será nuestra forma natural de vida; no el fin último, sino el camino que se transita permanentemente con la convicción de que nadie está demás; y que se disfruta en la mejor compañía, un@ mism@.
Y tú, ¿Vives el amor como forma cotidiana de vida?, ¿Te permites soñar con el amor?, ¿Estás comprometido en amar y alcanzar la vivencia máxima del amor? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
miércoles, 21 de julio de 2010
Te Amo Sin Orientación Sexual
En una jornada histórica y ratificando su vocación por los derechos humanos, el miércoles 14 de julio La Argentina dio el sí al matrimonio para parejas del mismo sexo. Con ello avanza a la cabeza junto a los países del mundo y en especial de América Latina que verdaderamente propenden y consolidan día a día la democratización de la sociedad y la política, la igualdad, la inclusión y protección de las minorías y la libertad en todo el sentido de la palabra, que cobija por supuesto la libertad de pensamiento y de adherencias religiosas mediante la defensa de un estado y una educación laica.
Este grandioso paso tiene tras de sí dos fuertes polémicas, la primera, el hecho de que los homosexuales no se conformen con serlo sin prohibición alguna y a ejercerlo en parejas estables pero sumidas en la informalidad y que por el contrario pretendan ocupar un escaño en la formal y sublime institución matrimonial.
Sobre esta cuestión estimo que el debate ha sido convenientemente acomodado en la visión estética, la apariencia romántica y la exclusiva seriedad que se destina al matrimonio, en la ingenua, excluyente y discriminatoria suposición ideal de que quienes deciden casarse lo hacen ungidos por un amor verdadero y sólido que repugna la mediocre informalidad de la unión libre y que por ello les otorga el carácter suficiente para hacer las cosas bien, vivir en pareja como es debido, casados; y ello alineado con la creencia sobre absurda de que esa grandeza sentimental no les es propia a los homosexuales quienes se unen en parejas obedeciendo casi en exclusividad a sus incontrolables apetitos sexuales que poco tienen que ver con lo sentimental y menos con el amor puro, sustrato necesario para dar el sí y contraer nupcias; prejuicio bastante ligero y sin auténtico peso por la sencilla verdad de que los impulsos sexuales nos son comunes a hombres y mujeres independientemente de nuestra orientación sexual, además de que constituyen un pilar fundamental a la hora de optar por relacionarnos erótica y afectivamente con otr@s, convirtiéndose en muchos casos en el motor que impulsa la decisión de consolidar una pareja estable e inclusive casarse.
No soy la defensora más acérrima del matrimonio, pues además de la suprema estética fashion que se materializa el gran día, con el uso de un magnífico vestido de novia (mejor si es de diseñador), el suntuoso salón, las flores, l@s invitad@s bellamente ataviad@s, las fotos y demás pompa chic que acompaña el evento, poco encuentro de atractivo en dicha institución contractual, que en su génesis identifico patriarcal y machista, es más, siento que no son muchas las ventajas que entraña, y si muchos los problemas jurídicos y emocionales que puede acarrear para quienes se meten en soberana empresa y con el tiempo avizoran que el anillito sigue brillando como el primer día y que el amor brilla pero por su ausencia; pero no obstante ésto, y haciendo la salvedad de que respeto a quienes se deciden por este tipo de unión, obedeciendo a su amor y convicciones, y que por cosas paradójicas de la vida, algún día podría optar por casarme también, estoy convencida que la ley debe garantizar a todos aquell@s que quieren emprender dicho camino que puedan hacerlo y aventurarse al éxito o al fracaso, el matrimonio no está hecho para quienes se amen verdaderamente, esta hecho para quienes decidan por él, inclusive si la decisión obedece a la necesidad y/o gusto de legalizar el coito.
Volviendo al principio, advierto que el debate en torno al derecho al matrimonio para los homosexuales se ha restringido a lo moral y se ha dejado de lado lo más importante que son las implicaciones jurídicas que tiene el casarse, la protección y reconocimiento del estatus de pareja en lo relacionado con los derechos económicos de tipo prestacional por parte del estado y las instituciones privadas y los derechos conyugales, durante la permanencia del vínculo matrimonial y más aún cuando este culmina por separación o muerte de alguno de los contrayentes; ese si es el tema de fondo, no el hecho de si los homosexuales se enamoran verdaderamente y/o sólo quieren sexo.
La segunda gran polémica, es la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten un hij@ y conformen del todo su particular tipo del modelo familiar que esta cultura diseñó. L@s oponentes esgrimen los argumentos más rebuscados y acomodados desde lo moral y lo religioso, ninguno desde las ciencias, se valen de sucias argucias para defender lo improbable.
Que el futuro de la sociedad está en la familia donde los niños y niñas son criad@s y formados por papá y mamá y donde por ende tienen la natural figura de macho y hembra como referentes, y yo me pregunto ¿Por qué ignoran a miles de estas familias que han deformado la inocencia e integridad de cientos de niñ@s?, ¿Por qué pasan por encima de la evidencia de que estas familias han formado por igual a personas adultas bien estructuradas y personas con alta problemática emocional?, ¿Por qué silencian los lamentables índices de madres solteras que engendraron con súper hombres que poco después se fueron con su virilidad a otra parte abandonando no sólo a la mujer sino también a los hijos, o lo contrario, el menos impresionante pero también existente grupo de varones que crían solos a sus hij@s ante la ausencia materna?, ¿Por qué nada dicen sobre muchos de estos loables hombres casados, que son también grandes maltratadores para sus mujeres y sus hij@s?.
Que los homosexuales podrían esgrimir sus insanas tendencias sexuales en contra de l@s desprotegid@s niñ@s, sometiéndolos quien sabe a que tipo de vejámenes sexuales y/o gestando en ellos la semilla contaminada de la homosexualidad; y de nuevo cuestiono, ¿Por qué esos argumentos dejan de lado las familias tipo donde los niños y las niñas son abusados por sus progenitores (la cifra grande la ponen los padres abusadores sexuales)?, ¿Por qué olvidan a esos padres y madres cuyos apetitos sexuales desenfrenados e inestabilidad emocional les llevan a traicionar los solemnes votos matrimoniales y salir a brincar de cama en cama o a brincar sin reparos en el sagrado lecho nupcial pero no con el consorte sino con amiguit@s de turno o permanentes?, ¿Cómo pueden explicar que la mayoría de homosexuales provienen de familias heterosexuales, donde su referente era el súper papá y la súper mamá, o será que nadie se dio cuenta pero además de eso eran también súper homosexuales de closet? Claro que no, la orientación sexual no se aprende.
La cuestión sobre quien debe adoptar a un niño o niña, debe evaluarse críticamente apuntando a que la pareja cuente con los recursos económicos, mentales y emocionales para garantizar los derechos del hijo o hija y su formación integral en un ambiente pleno de amor, sin que importe en ningún caso si a los futuros padre y madre, padres o madres, les gusten los hombres, las mujeres o ambos. En todo caso yo doy la bienvenida a tod@s l@s homosexuales del mundo que quieran rodear de amor y protección a los niños y niñas huérfanas o abandonados por los súper padres y madres tradicionales, por que la capacidad de amar no tiene orientación sexual y que se vayan al carajo los y las maltratadoras, los irresponsables, los incapaces para amar y formar un hij@, sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales, célibes, transexuales…y un gran etcétera.
Y tú, ¿Si eres heterosexual y formas una familia tradicional, tienes garantizado con ello el bienestar, la integridad y la felicidad de tus hij@s?, ¿Garantizas que cómo tú, serán heterosexuales?, y para que pensemos y veamos varias vestiduras rasgadas, ¿Quién preferirías que adoptara o asumiera la crianza y cuidado de un hijo o hija tuya, una amorosa pareja de homosexuales o un par de santos curas pedofílicos? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este grandioso paso tiene tras de sí dos fuertes polémicas, la primera, el hecho de que los homosexuales no se conformen con serlo sin prohibición alguna y a ejercerlo en parejas estables pero sumidas en la informalidad y que por el contrario pretendan ocupar un escaño en la formal y sublime institución matrimonial.
Sobre esta cuestión estimo que el debate ha sido convenientemente acomodado en la visión estética, la apariencia romántica y la exclusiva seriedad que se destina al matrimonio, en la ingenua, excluyente y discriminatoria suposición ideal de que quienes deciden casarse lo hacen ungidos por un amor verdadero y sólido que repugna la mediocre informalidad de la unión libre y que por ello les otorga el carácter suficiente para hacer las cosas bien, vivir en pareja como es debido, casados; y ello alineado con la creencia sobre absurda de que esa grandeza sentimental no les es propia a los homosexuales quienes se unen en parejas obedeciendo casi en exclusividad a sus incontrolables apetitos sexuales que poco tienen que ver con lo sentimental y menos con el amor puro, sustrato necesario para dar el sí y contraer nupcias; prejuicio bastante ligero y sin auténtico peso por la sencilla verdad de que los impulsos sexuales nos son comunes a hombres y mujeres independientemente de nuestra orientación sexual, además de que constituyen un pilar fundamental a la hora de optar por relacionarnos erótica y afectivamente con otr@s, convirtiéndose en muchos casos en el motor que impulsa la decisión de consolidar una pareja estable e inclusive casarse.
No soy la defensora más acérrima del matrimonio, pues además de la suprema estética fashion que se materializa el gran día, con el uso de un magnífico vestido de novia (mejor si es de diseñador), el suntuoso salón, las flores, l@s invitad@s bellamente ataviad@s, las fotos y demás pompa chic que acompaña el evento, poco encuentro de atractivo en dicha institución contractual, que en su génesis identifico patriarcal y machista, es más, siento que no son muchas las ventajas que entraña, y si muchos los problemas jurídicos y emocionales que puede acarrear para quienes se meten en soberana empresa y con el tiempo avizoran que el anillito sigue brillando como el primer día y que el amor brilla pero por su ausencia; pero no obstante ésto, y haciendo la salvedad de que respeto a quienes se deciden por este tipo de unión, obedeciendo a su amor y convicciones, y que por cosas paradójicas de la vida, algún día podría optar por casarme también, estoy convencida que la ley debe garantizar a todos aquell@s que quieren emprender dicho camino que puedan hacerlo y aventurarse al éxito o al fracaso, el matrimonio no está hecho para quienes se amen verdaderamente, esta hecho para quienes decidan por él, inclusive si la decisión obedece a la necesidad y/o gusto de legalizar el coito.
Volviendo al principio, advierto que el debate en torno al derecho al matrimonio para los homosexuales se ha restringido a lo moral y se ha dejado de lado lo más importante que son las implicaciones jurídicas que tiene el casarse, la protección y reconocimiento del estatus de pareja en lo relacionado con los derechos económicos de tipo prestacional por parte del estado y las instituciones privadas y los derechos conyugales, durante la permanencia del vínculo matrimonial y más aún cuando este culmina por separación o muerte de alguno de los contrayentes; ese si es el tema de fondo, no el hecho de si los homosexuales se enamoran verdaderamente y/o sólo quieren sexo.
La segunda gran polémica, es la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten un hij@ y conformen del todo su particular tipo del modelo familiar que esta cultura diseñó. L@s oponentes esgrimen los argumentos más rebuscados y acomodados desde lo moral y lo religioso, ninguno desde las ciencias, se valen de sucias argucias para defender lo improbable.
Que el futuro de la sociedad está en la familia donde los niños y niñas son criad@s y formados por papá y mamá y donde por ende tienen la natural figura de macho y hembra como referentes, y yo me pregunto ¿Por qué ignoran a miles de estas familias que han deformado la inocencia e integridad de cientos de niñ@s?, ¿Por qué pasan por encima de la evidencia de que estas familias han formado por igual a personas adultas bien estructuradas y personas con alta problemática emocional?, ¿Por qué silencian los lamentables índices de madres solteras que engendraron con súper hombres que poco después se fueron con su virilidad a otra parte abandonando no sólo a la mujer sino también a los hijos, o lo contrario, el menos impresionante pero también existente grupo de varones que crían solos a sus hij@s ante la ausencia materna?, ¿Por qué nada dicen sobre muchos de estos loables hombres casados, que son también grandes maltratadores para sus mujeres y sus hij@s?.
Que los homosexuales podrían esgrimir sus insanas tendencias sexuales en contra de l@s desprotegid@s niñ@s, sometiéndolos quien sabe a que tipo de vejámenes sexuales y/o gestando en ellos la semilla contaminada de la homosexualidad; y de nuevo cuestiono, ¿Por qué esos argumentos dejan de lado las familias tipo donde los niños y las niñas son abusados por sus progenitores (la cifra grande la ponen los padres abusadores sexuales)?, ¿Por qué olvidan a esos padres y madres cuyos apetitos sexuales desenfrenados e inestabilidad emocional les llevan a traicionar los solemnes votos matrimoniales y salir a brincar de cama en cama o a brincar sin reparos en el sagrado lecho nupcial pero no con el consorte sino con amiguit@s de turno o permanentes?, ¿Cómo pueden explicar que la mayoría de homosexuales provienen de familias heterosexuales, donde su referente era el súper papá y la súper mamá, o será que nadie se dio cuenta pero además de eso eran también súper homosexuales de closet? Claro que no, la orientación sexual no se aprende.
La cuestión sobre quien debe adoptar a un niño o niña, debe evaluarse críticamente apuntando a que la pareja cuente con los recursos económicos, mentales y emocionales para garantizar los derechos del hijo o hija y su formación integral en un ambiente pleno de amor, sin que importe en ningún caso si a los futuros padre y madre, padres o madres, les gusten los hombres, las mujeres o ambos. En todo caso yo doy la bienvenida a tod@s l@s homosexuales del mundo que quieran rodear de amor y protección a los niños y niñas huérfanas o abandonados por los súper padres y madres tradicionales, por que la capacidad de amar no tiene orientación sexual y que se vayan al carajo los y las maltratadoras, los irresponsables, los incapaces para amar y formar un hij@, sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales, célibes, transexuales…y un gran etcétera.
Y tú, ¿Si eres heterosexual y formas una familia tradicional, tienes garantizado con ello el bienestar, la integridad y la felicidad de tus hij@s?, ¿Garantizas que cómo tú, serán heterosexuales?, y para que pensemos y veamos varias vestiduras rasgadas, ¿Quién preferirías que adoptara o asumiera la crianza y cuidado de un hijo o hija tuya, una amorosa pareja de homosexuales o un par de santos curas pedofílicos? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
sábado, 10 de julio de 2010
Del Desamor…
En efecto pienso que el amor es el elemento esencial de las relaciones humanas, eso si, considerado como un elemento multi dimensional, que puede adquirir diversas formas, expresiones, matices. Pero y cuando el amor no está presente, que pasa? ese espacio no queda vacío, por el contrario se satura de su opuesto, que es el desamor, el no amor.
Qué es el desamor? Pienso que en esencia es un desconocimiento del otro u otra en su integridad de ser human@, que se traduce en ignorar consiente o inconscientemente que esa persona con quien comparto en cualquier tipo de relación, o ese persona que soy yo misma, tiene un cuerpo, un alma y un espíritu que lo componen y que le hacen ser.
Dicho de otra forma es aplastar el cuerpo y la belleza física del ser a través del rechazo directo o indirecto y simulado mediante la indiferencia silenciosa, es menoscabar su capacidad de decisión, su voluntad, restringirle su autonomía, menospreciar su inteligencia y construir la idea de que es incapaz o menos capaz que otr@s, también es atentar contra los sentimientos, las percepciones, menospreciar las creencias, los gustos, las preferencias, las opciones decididas de vida.
Y dicho en imágenes, es tomar a ese ser human@ que es el otro u otra, o que soy yo mism@, ponerlo en una balanza en cuyo extremo opuesto está otr@ ser human@ y conseguir con aniquilación física y emocional que la balanza se desequilibre arrojando como resultado que el ser human@ uno tiene un peso notablemente inferior respecto del que está en el lado opuesto.
En la relación que se tiene con el propio ser, el desamor es definitivamente más atroz y devastador que en cualquier otra relación, pues es con si mismo con quien se está en cada instante y hasta el último instante de la existencia, es doblemente tortuoso verse obligado a estar siempre junto a alguien a quien no se quiere o con alguien que no nos quiere. Observo y es lamentable, a personas que no se aman (y son muchísimas) y a otras que no sólo no se aman, sino que además se odian, que miran su reflejo en el espejo y odian intensamente ese cuerpo y que les cuesta reconocer algo bello en “eso” que ven ante sus ojos; podrán contar con notables atributos y contar además con las voces de terceros que lo confirmen y aún así, no lo logran y están casi seguros de que es muy extraño que otros vean belleza donde sólo hay fealdad. En el plano intelectivo y emocional, personas que sólo ven en si mismas un símbolo de la incapacidad para alcanzar cualquier logro o asumir una decisión asertiva, y de la suerte, cuando se evidencian metas alcanzadas.
En las demás relaciones, sean de amistad, de pareja, de trabajo, etc. el desamor es más terrible cuanto más íntima y cercana es la relación y cuanto más se haya aportado en la construcción de la misma. Hay relaciones que nacen, crecen, se desarrollan y mueren sin que nunca haya nacido, ni siquiera se haya engendrado el amor, relaciones marcadas por la utilidad o el utilitarismo, por el uso y el abuso, por la compensación de miserias, el miedo a la soledad o el temor a no ser capaces de encontrar una relación verdaderamente satisfactoria. Hay relaciones donde surgió y se construyó gradualmente el amor y fue éste el motor del caminar en asocio inicialmente y por un tiempo, pero donde uno o más de l@s integrantes se permitió menoscabar o dejar morir ese amor y matar con ello el amor del otro, inclusive el auto amor del otro; a través de la deslealtad, la traición, la tonta astucia del engaño, el mal trato, el desprecio, la vil indiferencia y la plena bajeza del ser miserable.
Si una persona se descubre “desamándose” circunstancial o temporalmente, o enfrenta de plano el no amarse, debe trabajar irremediablemente en encontrar y descubrirse amable, en empezar a encontrarse o reencontrarse consigo misma y dar lugar a que surja el amor por su cuerpo, su alma y su espíritu. Si una persona descubre que está desamando al otro u otra y/o que no lo ama, debe evaluar responsablemente si esa situación puede tener regreso y por ende si puede enmendar el daño causado en el otro por acción u omisión y a sí mismo por permitirse la vileza y obligarse a estar en una relación sin amor; si es así, si hay regreso debe trabajar en ese camino buscando el retorno y la sanidad de esa relación, de las personas que la integran; si no es así, si definitivamente el amor ya sólo es una ausencia, lo mejor es librar por completo a esa relación, si ya se fue el alma y el espíritu, no vale la desgracia de dejar sólo un cuerpo que estorba el paso, en ese caso, lo mejor es dar el buen paso de terminar la relación sin titubeos, ni falsas excusas como el pesar por el otro (que la más de las veces sólo encubre la soberbia satisfacción de saberse amado sin correspondencia), brindar tranquilidad a la propia vida y librar a la otra persona de la infame carga del desamor y de la injusticia de que su amor profesado sea usufructuado en vano, y a la vez dejar para amb@s la libertad y posibilidad abierta de que llegue un tercero a quien si se ame, y que quiera amar y ame. Finalmente si se descubre el no amor del otro hacia sí en una relación, sobra decir que lo mejor es detener la marcha y con valentía y en muestra de auto amor que es el más importante, dejar ir a ese ser que no me ama y abrir el espacio para saturarlo progresivamente con más amor propio y con la presencia y el amor de un tercero que si me ame y que merezca mi amor.
Y tú, ¿Te amas?, ¿Amas a la persona o personas con quienes te relacionas?, ¿Te decides a terminar una relación cuando identificas que no hay amor?, ¿Te permites excusas para mantener una relación donde te aman pero tu no amas o donde amas pero no te aman? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Qué es el desamor? Pienso que en esencia es un desconocimiento del otro u otra en su integridad de ser human@, que se traduce en ignorar consiente o inconscientemente que esa persona con quien comparto en cualquier tipo de relación, o ese persona que soy yo misma, tiene un cuerpo, un alma y un espíritu que lo componen y que le hacen ser.
Dicho de otra forma es aplastar el cuerpo y la belleza física del ser a través del rechazo directo o indirecto y simulado mediante la indiferencia silenciosa, es menoscabar su capacidad de decisión, su voluntad, restringirle su autonomía, menospreciar su inteligencia y construir la idea de que es incapaz o menos capaz que otr@s, también es atentar contra los sentimientos, las percepciones, menospreciar las creencias, los gustos, las preferencias, las opciones decididas de vida.
Y dicho en imágenes, es tomar a ese ser human@ que es el otro u otra, o que soy yo mism@, ponerlo en una balanza en cuyo extremo opuesto está otr@ ser human@ y conseguir con aniquilación física y emocional que la balanza se desequilibre arrojando como resultado que el ser human@ uno tiene un peso notablemente inferior respecto del que está en el lado opuesto.
En la relación que se tiene con el propio ser, el desamor es definitivamente más atroz y devastador que en cualquier otra relación, pues es con si mismo con quien se está en cada instante y hasta el último instante de la existencia, es doblemente tortuoso verse obligado a estar siempre junto a alguien a quien no se quiere o con alguien que no nos quiere. Observo y es lamentable, a personas que no se aman (y son muchísimas) y a otras que no sólo no se aman, sino que además se odian, que miran su reflejo en el espejo y odian intensamente ese cuerpo y que les cuesta reconocer algo bello en “eso” que ven ante sus ojos; podrán contar con notables atributos y contar además con las voces de terceros que lo confirmen y aún así, no lo logran y están casi seguros de que es muy extraño que otros vean belleza donde sólo hay fealdad. En el plano intelectivo y emocional, personas que sólo ven en si mismas un símbolo de la incapacidad para alcanzar cualquier logro o asumir una decisión asertiva, y de la suerte, cuando se evidencian metas alcanzadas.
En las demás relaciones, sean de amistad, de pareja, de trabajo, etc. el desamor es más terrible cuanto más íntima y cercana es la relación y cuanto más se haya aportado en la construcción de la misma. Hay relaciones que nacen, crecen, se desarrollan y mueren sin que nunca haya nacido, ni siquiera se haya engendrado el amor, relaciones marcadas por la utilidad o el utilitarismo, por el uso y el abuso, por la compensación de miserias, el miedo a la soledad o el temor a no ser capaces de encontrar una relación verdaderamente satisfactoria. Hay relaciones donde surgió y se construyó gradualmente el amor y fue éste el motor del caminar en asocio inicialmente y por un tiempo, pero donde uno o más de l@s integrantes se permitió menoscabar o dejar morir ese amor y matar con ello el amor del otro, inclusive el auto amor del otro; a través de la deslealtad, la traición, la tonta astucia del engaño, el mal trato, el desprecio, la vil indiferencia y la plena bajeza del ser miserable.
Si una persona se descubre “desamándose” circunstancial o temporalmente, o enfrenta de plano el no amarse, debe trabajar irremediablemente en encontrar y descubrirse amable, en empezar a encontrarse o reencontrarse consigo misma y dar lugar a que surja el amor por su cuerpo, su alma y su espíritu. Si una persona descubre que está desamando al otro u otra y/o que no lo ama, debe evaluar responsablemente si esa situación puede tener regreso y por ende si puede enmendar el daño causado en el otro por acción u omisión y a sí mismo por permitirse la vileza y obligarse a estar en una relación sin amor; si es así, si hay regreso debe trabajar en ese camino buscando el retorno y la sanidad de esa relación, de las personas que la integran; si no es así, si definitivamente el amor ya sólo es una ausencia, lo mejor es librar por completo a esa relación, si ya se fue el alma y el espíritu, no vale la desgracia de dejar sólo un cuerpo que estorba el paso, en ese caso, lo mejor es dar el buen paso de terminar la relación sin titubeos, ni falsas excusas como el pesar por el otro (que la más de las veces sólo encubre la soberbia satisfacción de saberse amado sin correspondencia), brindar tranquilidad a la propia vida y librar a la otra persona de la infame carga del desamor y de la injusticia de que su amor profesado sea usufructuado en vano, y a la vez dejar para amb@s la libertad y posibilidad abierta de que llegue un tercero a quien si se ame, y que quiera amar y ame. Finalmente si se descubre el no amor del otro hacia sí en una relación, sobra decir que lo mejor es detener la marcha y con valentía y en muestra de auto amor que es el más importante, dejar ir a ese ser que no me ama y abrir el espacio para saturarlo progresivamente con más amor propio y con la presencia y el amor de un tercero que si me ame y que merezca mi amor.
Y tú, ¿Te amas?, ¿Amas a la persona o personas con quienes te relacionas?, ¿Te decides a terminar una relación cuando identificas que no hay amor?, ¿Te permites excusas para mantener una relación donde te aman pero tu no amas o donde amas pero no te aman? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
sábado, 3 de julio de 2010
Del Amor…
Hace un buen tiempo me absorbe el deseo de poner por escrito mis reflexiones sobre los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas; he tenido muy buenos temas para iniciar mi blog y ninguno que me convenza de ser el mejor para el primer paso, pero esta semana como resultado de los últimos meses vividos, tengo varios temas en la punta de la lengua y pasando sobre la conveniencia de que el elegido sea el mejor o no, me veo avocada a liberar mi escritura disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir. Hoy es mi gran día inicial…
Soy mujer, nací en Bogotá D.C. – Colombia, hoy, hace veintinueve (29) años, tengo una espléndida, amada hija de tres (3) años y estoy felizmente separada. “No hay mal, que por bien, no venga” diría mi madre…y yo estoy dispuesta y entregada a vivir lo mejor por venir.
Bueno, empecemos, l@s invito a mi Blog: Verónyka Santamaría ¡El Placer de la Libertad! ¡La Libertad del Placer!...y que lo disfrutemos.
Me pregunto, ¿Qué elementos son necesarios para que una relación amorosa o de amistad o cualquiera de ellas, pues ambas tienen y deben tener dosis de amor y amistad, avance con y hacia el éxito? No encuentro y no creo que exista una respuesta exacta y perfecta a esta cuestión, pues cada relación tiene su dinámica intrínseca, pero definitivamente una respuesta posible condensa un elemento clave si no el esencial; ésta se encuentra en aquel desafortunadamente trillado y poco aplicado o mal aplicado mandamiento de la religión cristiana “Amar al prójimo como a sí mism@”.
Este dogma “sagrado” tiene de más y de menos, y lo de menos se lo ponemos nosotr@s. De más, encuentro el hecho de que la aspiración y capacidad amatoria máxima posible en un ser human@ debería darse en el auto amor “Soy mi gran amor” y por ello me respeto, me cuido, me valoro, me gusto,soy leal a mis principios, mis pensamientos y mi integridad y es éste sublime amor el que comparto y ofrezco a l@s demás. De menos, identifico el hecho de que son muy pocas las personas que podrían decir sin titubeos que se aman verdaderamente.
Damos de lo que tenemos, si tenemos ese amor íntimo hacia nosotr@s mism@s muy seguramente ese auto amor generará y potencializará nuestra capacidad de amar y entregar de nosotr@s para el otro u otra en una relación, si no nos amamos, nuestra capacidad de amar a tercer@s estará limitada, invalidada y en muchos casos atrofiada; llamaremos amor a sentimientos y sensaciones que nada tienen que ver con el amor y/o que no son amor aunque puedan y en muchos casos surjan en medio del amor. Llamaremos amor al apego, a la dependencia, al deseo, al anhelo protector, a la compasión, al miedo, a la lástima, a la auto conmiseración y a muchas otras cosas no siempre positivas. Y amando falsamente nos privaremos de aprender a amar y vivir el amor.
Amarnos debería ser nuestra tarea diaria, la demanda íntima del día a día, nuestro trabajo cotidiano, nuestro mayor compromiso y responsabilidad en la vida; sólo así, podremos llegar asertivamente a compartir el amor con otr@s y disfrutar ofreciendo y recibiendo ese maravilloso sentimiento que se materializa en acción, pues como bien diría un inteligente y sabio amigo el amor más que un sentimiento es una decisión y digo yo, una decisión que se hace carne en cada uno de nuestros actos para sí o para l@s demás.
Y, ¿Qué es amar?, ¿Qué es amarse?, ¿Qué puedes decir tú a ese respecto?. En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Soy mujer, nací en Bogotá D.C. – Colombia, hoy, hace veintinueve (29) años, tengo una espléndida, amada hija de tres (3) años y estoy felizmente separada. “No hay mal, que por bien, no venga” diría mi madre…y yo estoy dispuesta y entregada a vivir lo mejor por venir.
Bueno, empecemos, l@s invito a mi Blog: Verónyka Santamaría ¡El Placer de la Libertad! ¡La Libertad del Placer!...y que lo disfrutemos.
Me pregunto, ¿Qué elementos son necesarios para que una relación amorosa o de amistad o cualquiera de ellas, pues ambas tienen y deben tener dosis de amor y amistad, avance con y hacia el éxito? No encuentro y no creo que exista una respuesta exacta y perfecta a esta cuestión, pues cada relación tiene su dinámica intrínseca, pero definitivamente una respuesta posible condensa un elemento clave si no el esencial; ésta se encuentra en aquel desafortunadamente trillado y poco aplicado o mal aplicado mandamiento de la religión cristiana “Amar al prójimo como a sí mism@”.
Este dogma “sagrado” tiene de más y de menos, y lo de menos se lo ponemos nosotr@s. De más, encuentro el hecho de que la aspiración y capacidad amatoria máxima posible en un ser human@ debería darse en el auto amor “Soy mi gran amor” y por ello me respeto, me cuido, me valoro, me gusto,soy leal a mis principios, mis pensamientos y mi integridad y es éste sublime amor el que comparto y ofrezco a l@s demás. De menos, identifico el hecho de que son muy pocas las personas que podrían decir sin titubeos que se aman verdaderamente.
Damos de lo que tenemos, si tenemos ese amor íntimo hacia nosotr@s mism@s muy seguramente ese auto amor generará y potencializará nuestra capacidad de amar y entregar de nosotr@s para el otro u otra en una relación, si no nos amamos, nuestra capacidad de amar a tercer@s estará limitada, invalidada y en muchos casos atrofiada; llamaremos amor a sentimientos y sensaciones que nada tienen que ver con el amor y/o que no son amor aunque puedan y en muchos casos surjan en medio del amor. Llamaremos amor al apego, a la dependencia, al deseo, al anhelo protector, a la compasión, al miedo, a la lástima, a la auto conmiseración y a muchas otras cosas no siempre positivas. Y amando falsamente nos privaremos de aprender a amar y vivir el amor.
Amarnos debería ser nuestra tarea diaria, la demanda íntima del día a día, nuestro trabajo cotidiano, nuestro mayor compromiso y responsabilidad en la vida; sólo así, podremos llegar asertivamente a compartir el amor con otr@s y disfrutar ofreciendo y recibiendo ese maravilloso sentimiento que se materializa en acción, pues como bien diría un inteligente y sabio amigo el amor más que un sentimiento es una decisión y digo yo, una decisión que se hace carne en cada uno de nuestros actos para sí o para l@s demás.
Y, ¿Qué es amar?, ¿Qué es amarse?, ¿Qué puedes decir tú a ese respecto?. En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
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