jueves, 9 de septiembre de 2010

La Belleza

Qué es la belleza? Lo definiría simplemente como la característica que en esencia tienen algunas cosas, situaciones o personas, que hace que causen una impresión positiva en el espíritu de l@s otr@s. Es ese toque especial descriptible o indescriptible que determina que algo sea atrayente para la percepción externa.

Este intento por definir en pocas palabras la belleza deja una franca puerta abierta a muchas cosas para ser catalogadas de bellas y es precisamente en ese sentido que se dirige mi definición de dicho atributo. El qué es bello? Tiene de por si una respuesta inmensa, difícilmente podría darse una respuesta univoca que determine que lo es o que no lo es, puesto que pareciera de hecho existir una conexión estética, simbólica, intrínseca entre el objeto juzgado en su hermosura y quien juzga en particular, pero no siempre así respecto de otr@s observador@s, de tal suerte que lo que es bello para alguien, para otra persona puede no serlo.

Sin embargo aunque nadie puede ni podrá afirmar sin riesgo a equivocarse o sin encontrar al instante opositores que es exactamente la belleza, o qué cosas, situaciones o personas son bellas, este tema es uno de los que más sufrimientos y desazones puede causar a quienes quieren ser bell@s o encontrar una pareja bella.

Empero ser dicha cualidad tan etérea y volátil, tan ambigua e indeterminada, y por ende imposible de catalogar con valores cerrados, negada de por si a las categorías absolutas; en nuestra cultura que de hecho es impositiva y arbitraria, dada a establecer conceptos puntuales, indiscutibles y definitivos sobre cada tema por personal e íntimo que sea, se ha dado lugar a que algun@s se permitan “enseñarnos” que es bello y que es carente de belleza, a que un@s poc@s maestr@s de la estética nos impartan su visión limitadísima sobre el tema y que sin mayores razonamientos o argumentos lógicos nos indiquen cuales son los parámetros válidos para medir (si es que es posible medir) el valor estético de algo o alguien.

Es necesario advertir que detrás del tema de la belleza hay muchos más de marketing que de emociones humanas naturales y por regla general los prototipos que se difunden como contenedores de alto valor estético poseen por encima de ese valor, un altísimo poder comercial, donde lo que importa no es la buena impresión que algo o alguien puede causar en quien aprecia sino qué es lo que se quiere vender; es decir que el foco de atención silenciosa e imperceptiblemente deja de orientarse al contenido de belleza y se centra antinaturalmente en un producto o servicio que se quiere promocionar, frente al cual la pretendida definición de belleza se acomoda utilitariamente y al gusto del vendedor.

Corolario de lo anterior, vivimos en una sociedad donde quienes venden nos amaestran en cuanto a que es lo debe ser deseable, de acuerdo a lo que previamente sus estrategias comerciales nos han enseñado desde nuestra más tierna infancia como lo que es hermoso y apetecible; dándose por descontado cualquier intento emancipatorio de contravenir dichas categorías, al ver bello lo que ya deberíamos tener interiorizado como feo o simplemente desprovisto de hermosura; inocuo, cuando no ofensivo estéticamente.

Es lacerante ser concientes de que no son pocas las ocasiones en que nuestro ser palpita al encontrarse con algo o alguien, debido a la belleza innombrable que le encontramos, y que muchas veces eso que nos hace palpitar no coincide o simplemente no está inmerso en lo que se supone tod@s sabemos que es bello, y que frente a esta evidencia de que la belleza no es, o no se limita a ser lo que nos han dicho que es en exclusiva, antes que cuestionar dichas verdades ricas en torpeza, sigamos el juego y cuestionemos que será lo que le vimos a eso tan feo o que será lo que está pasando con nuestro sentido del gusto que empieza a ver hermosura donde sólo se encuentra su ausencia. Es tan fuerte el poder del mercado y sus agrandes aliados los medios de comunicación, que a diario y minuto a minuto, cuestionamos la belleza propia y ajena, nuestro autónomo y personal sentido de la estética, pero nunca a ellos que son quienes abusivamente se han permitido limitar y encarcelar estás categorías naturalmente ilimitadas.

Si se quiere tener claridad sobre que es lo universalmente considerado bello, se puede atender como borregos autómatas a la elocuente voz comercial de las programadoras de televisión, a las cadenas de radio, a la mayoría de diseñador@s y en general a tod@ aquel(la) que quiera vendernos cualquier cosa para lograr la belleza y la aceptación social, desde cremas antiarrugas, hasta autos y celulares de última generación, desde diseños de sonrisa, hasta cirugías de clítoris o penes.

Yo por mi parte, prefiero invitarnos a tener presente y vivir una frase cuyo autor o autora desconozco, que reza que “La Belleza está en los Ojos de Quien Mira”. Entender que la belleza es un valor que ante todo está entrañado en cada un@ y una de las formas en que se evidencia es en la forma en que se aprecia lo que hay fuera de sí. Entrenarnos día a día en ver lo bello desde la esencial percepción de cada un@. Permitirnos abrir la razón y el entendimiento a nosotr@s mism@s, a nuestros sentidos, escuchar que dice nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu respecto a que es y que no es hermoso, donde hay belleza y donde no la hay; que nos permitamos también sorprendernos con la particular visión estética que tenemos como seres singulares inmersos en la universalidad. Que nos atrevamos a cuestionar la belleza ideal que nos impone la cultura y sus difusor@s permanentes que conciente o inconcientemente somos tod@s. Y, que defendiendo nuestro derecho a la libertad nos permitamos descubrir para sí y para el mundo nuestra personal definición de la belleza, la que está en nosotr@s y la que está fuera.

Se que para much@s es en extremo superfluo dedicar una columna a hablar de algo relacionado con la estética y la belleza, sin embargo estoy convencida de que es un tema en demasía importante, ya que lo bello es algo que reconociéndolo o no, perseguimos y queremos ser siempre; por ello no le dedicaré una sola columna al tema, sino que me permito destinarle las cuatro de este mes de septiembre, para hablar de la belleza femenina, la belleza masculina y algunas claves para potenciar lo que cada un@ tiene en esa área.

Para empezar pregunto: Para tí, ¿Qué es la belleza?, ¿Qué es bello y qué no lo es?, ¿Cómo es un hombre o una mujer bella?, ¿Eres bell@)?. En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.


Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

1 comentario:

  1. No me parece superfluo, hablar de este tema tan bonito que es la “belleza”. Cómo sería nuestro mundo sin la belleza de nuestra naturaleza? Cómo sería la vida sin una bella flor? Cómo sería la vida sin la belleza de los niños y niñas? Cómo sería la vida sin la belleza de un bonito día de Sol y un bello cielo azul?... Y tantas cositas más...
    Pero, hay dos cosas importantes acerca de la belleza humana que mucho aprecío, y que son la “belleza interior” que con una mezcla con la “belleza física”, hacen de una persona seres maravillosos... Tratáse de aquella “belleza” que se mira através de los ojos, pues desde una bella mirada apreciamos toda la belleza humana...
    Hay un tipo de “belleza” que a mí mucho me encanta y que es la “belleza femenina”, eso porque las mujeres son las mayores responsables por la vida en nuestro mundo, y su “belleza es algo fascinante desde sus pies, sus piernas, su piel, su boca y sus labios carnosos, sus ojos y una bella mirada que mueve a un corazón, sus cabellos, su voz y sus dulces palabras y, no podría faltar, sus manos y sus deditos pequeños, bellos y sensuales que tanto llaman mi atención y encantan a mi corazón...
    Bueno, este comentario ya está muy largo y, ya casi escribo más que Verónyka, y eso no vale, justo porque la “belleza” de su Blog no puede ser superada por nada... mucho menos la “belleza” y inteligencia de sus palabras...

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