martes, 31 de agosto de 2010

Las Mentiras Matemáticas: ¿Qué número ocupo en tu lista?

En toda relación llega el momento crucial de la rendición de cuentas sexuales y/o afectivas que anteceden a la misma. Muy posiblemente todos y todas nos hemos visto avocados a responder y dar cuentas sobre nuestro pasado erótico sentimental o a negarnos a darlas. Seguramente much@s de nosotr@s hemos solicitado con esperanza y angustia el pormenorizado informe. ¿Con cuantas personas estuviste antes de mí?.

Ya está, la gran pregunta; pero no hay que ilusionarse, el examen apenas empieza, ya que a esta primera cuestión le siguen otras no menos peligrosas, pues óigase bien, jamás son preguntas inocentes y desprevenidas: Y, ¿Te acostaste con tod@s ell@s?, ¿Con cuál has disfrutado más?, ¿Disfrutas más con el/ella o conmigo?, ¿Los has querido a tod@s?, ¿A cuál has querido más?, ¿Lo quieres más a el/ella o a mí?, ¿Todavía lo quieres?, ¿Te gustaría repetir?, ¿ah! Pero aún te acuerdas de él/ella?.

Y con cada pregunta que avanzan, l@s interlocutor@s se van adentrando más y más en un envolvente terreno de arenas movedizas. Quien pregunta, por que entre más respuestas obtiene más sorprendido y desilusionado se encuentra, o, más aturdido por la creciente duda respecto a la veracidad de sus recientes hallazgos; atención de nuevo, no existe una respuesta correcta, con todas se pierde, así quien escuche tenga dibujada una lánguida sonrisa en el rostro. Quien responde, a su vez, por que se encuentra enfrentando una interminable prueba numérica cuyas preguntas tienen única respuesta, respuestas de análisis de relación, múltiples respuestas, y/o todas a la vez; donde sabe, que muy probablemente (es más, casi con toda seguridad), reprobará.

Qué será mejor: Responder con la verdad al desnudo?, Responder con la verdad bien vestida y maquillada según la ocasión? Dejar a la verdad guardada en el closet y advertir que de allí no va a salir y punto?, o, En ejercicio del auténtico derecho a la defensa, mentir e inventar la versión que nos anticipamos quiere escuchar el juez ad hoc?; yo me decidí por dos respuestas que uso al gusto, como la sal: la primera es mi versión de una conocida frase “las damas y los caballeros no tenemos memoria, las damas y los caballeros no tenemos pasado” y un gran punto final; o, la segunda, “mira, la última vez que hice esa cuenta iba como en cien y me perdí, así que decidí dejar una cifra cerrada en 100, tu vienes a ser el 101…o el 102?...” y unos dubitativos puntos suspensivos al cierre.

Por qué, si existen formas tan interesantes y divertidas, es precisamente de esta manera que hacemos florecer nuestros apetitos sadomasoquistas?, no termino de entender por que nos gusta torturarnos preguntando lo que nuestra cultura nos ha enseñado a no aceptar, y en consecuencia lo que es mejor no saber, lo que no nos incumbe, lo que no traerá nada de edificante a la actual relación y lo que, insisto, gracias a las malas mañas que hemos recibido de nuestra lacerante cultura, se convertirá en el talón de Aquiles de la pareja.

Definitivamente si este tema nos resulta tan difícil de accesar es por la forma en que culturalmente se ha construido el deber ser de las relaciones de pareja. Lo ideal sería que pudiésemos asumir esta información con absoluta tranquilidad, que hasta sintiéramos gratitud con el enorme listado de parejas previas que tuvo nuestra pareja; por las cosas que le ayudaron a moldear, por los talentos que le contribuyeron a desarrollar, por tolerarle cosas que afortunadamente ya no tendremos que tolerar, por enseñarle a ser mejor amig@, mejor amante, mejor persona, por el amor y la dicha que le hayan propiciado, por haberle dejado libre para que tengamos la oportunidad de amarle; entendiendo que debemos amar en cualquier tipo de relación. A propósito, cada día pienso más, que el amor no siempre debe tener cajones exclusivos llamados relación X o Y (amig@s, novi@s, espos@s, etc.), otra opción puede ser que tod@s seamos amantes y nos amemos un@s a otr@s…como Dios manda; pero de eso escribiré otro día.

Retomando el camino, pienso que sería bueno que nos tomáramos con total tranquilidad la verdad más simple y lógica, que es el hecho de que tod@s tenemos un pasado que nos ha construido y formado (a algun@s los ha deformado…y/o, ya venían deformes de fábrica), que ese pasado está repleto de historias, vivencias y personas, de amores y desamores, de fuerzas y falencias, de pasiones y recuerdos; pero lo cierto, es que nuestra cultura nos ha inculcado el desvalor de la inseguridad, nos ha metido la falacia de que tenemos que ser únic@s (referido aquí, en el sentido de ser la única persona importante en la vida del otr@) y ocupar el primer lugar en su vida para que podamos sentirnos valios@s, lo que a la inversa se traduce, en que valemos menos o nada, si nuestra pareja a amado intensamente a otras personas, o, si antes de nosotr@s hay muchas más historias escritas, o, si estando con nosotr@s ama a alguien más; nuestra cultura nos dice que sólo vale realmente, quien llega a blanquear el terreno de raíz e implantarse sólo, en la vida de su pareja, quien logra arrasar con el pasado y empezar de cero una historia nueva con una vida, que de hecho nos es ajena, la vida del otr@. Todo ésto, imposible de contera.

Pienso que es necesario, replantearnos la concepción de pareja que tenemos, qué es lo que realmente nos hace valios@s como pareja de alguien, aprender a aceptar el pasado sin sufrir por el, no pretender anularlo, no desesperarnos por indagarlo; aceptar también que el amor es una fuerza que por su naturaleza no se concentra en una sola persona, que de repente puede adoptar variantes, facetas, pero inclusive a veces y más veces de las que públicamente se reconoce, puede destinarse con proporcional intensidad a varias personas; el amor no es excluyente, por el contrario es integrador, liberador, amplio y seguro; el amor verdadero no exige exclusividad (aunque puede pactarse, y de hacerse pactos de exclusividad deben cumplirse, o mejor, no hacerlos y aceptar que cosas como la fidelidad nos las inventamos por conveniencia), no arrasa, construye y edifica, siembra y cosecha alegrías. El amor no es un contrato, ni un sentimiento intangible, es un sentimiento materializado en conductas destinadas a hacer el bien a sí mism@ y al otr@.

Yo estoy comprometida en aprender una nueva forma de amar que transgreda la castrante manera que me enseñó esta cultura en la que nací. Quiero ser libre en y a través del amor. Sueño con un amor tranquilo y desprovisto de la ansiedad que genera el ánimo de posesión. Me esperanzo con un amor emancipador, que no sea más sinónimo de sufrimiento. Y tu, ¿Estás de acuerdo con la forma de amar que nos ha inculcado nuestro sistema de valores?, ¿Quisieras darle la opción a nuevas formas de amar y concebir la pareja?, ¿Estás dispuest@ a renunciar a los juicios sobre la vida de tu pareja antes de que lo fueran?. En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.

Ser deseantes es ser human@s, ser sexuales es ser human@s. ¡Que viva y goce nuestra humanidad sexual!


Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

2 comentarios:

  1. Siempre brindando a nosotros con nuevos y interesantes temas, que abordas de una manera muy sutil y inteligente que, algunas veces me tontea... Este de hoy, es muy profundo en mi manera de ver. Si acompañarmos la evolución sexo-cultural desde nuestros padres o hasta mismo de nuestros abuelos, vamos quedar de boca abierta con los tremendos cambios hacia nuestros días... Me recuerdo muy bien, que aquí en Brasil hace unos 30 años, los novios sólo tenían permiso para sus encuentros en la presencia de los padres de la novia, y todo con mucho respeto y sin precipitación. Solamente después de casados (legalmente), es que si tenía toda libertad para los momentos más íntimos y esperados. Hoy, sólo si habla en "quedar", y pasados unos días si cambian de pareja y así van. También y muy normal los embarazos irresponsables, que más adelante sólo va sobrecargar a la muchacha imprudente. Ahora, hablando de su indagación Verónyka, yo creo (como ya te dice), que la mentira no es una buena entre parejas, principalmente cuando se trata de un gran amor. Eso porque más tarde o temprano, uno va a quedar descubriendo todo y, obviamente, será el fin de un gran y bonito amor. Para mí, es más importante la sinceridad, pero, con rarísimas excepciones, hasta para evitar un rato de violencia desnecesaria. Pienso aún, que cuando los dos estan verdaderamente enamorados, poco importa saber el pasado de cada uno, pero sí, buscar seguir adelante y ser muy felices...

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  2. totalmente identificado con tu articulo veronika, es màs , necesito alguien k quiera ser amado de esa forma tan fresca y descomplicada, k me haga olvidar unos años de mi vida con una relaciòn asfixiante y limitada....

    quiero expresarte mi admiracion por tu buen pensar¡ un abrazo.

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