Su cabello es negro, castaño oscuro para ser más precisa; un poco rizado como aquellos que no pueden ser catalogados ni de crespos ni de lacios, no cae en perfectos y definidos bucles, cae simplemente por efecto de la gravedad y el peso de su extensión, hasta la altura de su pecho; es hermoso, sedoso y brillante. Su piel es blanquísima, tan suave y delicada como la porcelana más exquisita. En vastas zonas de su anatomía se pueden encontrar tramos perfectamente cubiertos de largos bellos, en sus piernas, en sus brazos; no siempre se depila, uno, por que no es esclava del glamour y los preceptos estéticos que obligan a una mujer a limitar sus pelos a la cabeza, las pestañas y las cejas, y dos, por que así la moda diga que los vellos en las mujeres son feos, a ella silenciosamente no le disgustan, es más disfruta acariciarlos y sentir la suavidad en sus manos al recorrerlos. Su cuerpo se inclina a ser delgado, pero yo diría que es mediano, no tiene profundas curvas pronunciadas, ni nada en él que sea especialmente voluptuoso, y aunque he disfrutado contemplando su desnudez jamás la he visto lucir a la vista una prenda que resalte o insinúe siquiera algo sensual o sexual en su figura, más bien, siempre luce discreta, sin escotes, altos estiletes, ni telas ceñidas. Su rostro es de forma redondeada, su sonrisa y sus ojos oscuros tienen un brillo inocente aniñado que parece que estará en ellos indefinidamente pues persiste aunque ella ya no es una niña inocente. No tiene la nariz, ni la boca perfecta y usa lentes todo el tiempo, no por que sea fashion, los usa para sobrellevar sus deficiencias visuales. Su carácter es dulce y suave, no llama la atención en demasía, no habla en exceso, no dice los mejores chistes aunque si disfruta y ríe sin mesura con las ocurrencias de l@s otr@s. No es la mujer más brillante, ni la más sobresaliente, pero su inteligencia y sabiduría son sus grandes talentos intrínsecos, sin descontar esa natural capacidad que tiene de amar y acompañar a quienes ama. Esta es su descripción general, no me iré a esos detalles más íntimos como decir que posee unos bonitos pechos medianos con forma de pera, coronados por sublimes pezones rosados, y terminaré diciendo que es una maravillosa amiga, atesorada en mi país Colombia y que me hace extrañar esa tierra y desear de tanto en tanto regresar para dejar de perderme su invaluable y reconfortante amistad. Es una mujer bella, bella como pocas, bella más que muchas.
Cómo es una mujer bella? he estado meditando en esto desde la última entrada del blog y se agolpan en mi cabeza pedazos de respuesta que quieren quedar aquí plasmados, quiero ser imparcial al intentar definir la belleza femenina, pero de entrada debo admitir que mi entendimiento con seguridad está viciado por lo que cultural y socialmente me han vendido como parámetros de belleza y por lo que mi fuero interno encuentra atractivo.
En particular me causa repugnancia que los medios de comunicación sigan vendiendo la idea de que la mujer y el hombre bell@s son de una determinada forma y que den prevalencia a la raza blanca, los ojos claros, la estatura alta, los cuerpos delgados, la sonrisa clouse up y el look ultra moderno, siempre a la vanguardia de la moda. El hecho de que existan esos protocolos de belleza resulta absurdo cuando lo cierto es que l@s seres human@s somos tan divers@s; aunque lo más absurdo es que sigamos comprando estos figurines de la estética, no sólo por lo ilógico sino por que son devastadoras las consecuencias de tales falacias que se pretenden imponer como verdades.
Y en general y en contra sentido pienso que cada grupo racial tiene caracteres que lo hacen bello y singular, que lo hacen diferente y especial; y que por ende es un desatino pretender medir la belleza de cualquier mujer con los insanos estándares de calidad que impuso la industria de la moda y la cosmética, como puede juzgarse la belleza de una mujer indígena, o una oriental o una mestiza, si la tabla de medidas se diseñó pensando en la belleza de una mujer de raza blanca.
No iré más lejos en cuanto a lo físico, sólo les cuento que a partir de mucho lidiar y sufrir en carne propia los estándares de belleza, desde hace unos años he decidido ampliar mi mirada y para ello empecé por contemplar largamente mi imagen en el espejo procurando encontrar mi respuesta íntima sobre mi propia belleza, para responderme, si con mis centímetros de más y mis centímetros de menos soy hermosa o no, afortunadamente la respuesta poco a poco se ha ido alejando cada vez más de lo que se supone que yo debería ser para ser bella y en consecuencia gradualmente es más y más satisfactoria, antes le gustaba a muchos y muchas (por supuesto a otr@s no), pero ahora además de gustarle a otr@s, cada vez me gusto más, antes no me gustaba.
Simultáneamente me he dado a la tarea de contemplar a mujeres de diferentes características y me sorprende ver día a día a mujeres que antes ciegamente hubiese catalogado sin más de feas, mujeres morenas, gordas, flacas, nadadoras (nada por delante y nada por detrás), y muchas más, y me he dado cuenta por un lado, que en efecto la belleza es diversa por naturaleza así como los gustos son diversos y por otro, que es inminente la necesidad de que renunciemos y nos opongamos a la belleza de catálogo para que admiremos y disfrutemos la belleza en su espléndida pluralidad, esto lo digo por que sucede que la gente no sólo se niega a ver la belleza que no encaja en lo que se supone bello, sino que se siente avergonzada de no ser de esa manera o de gustar de otras cosas.
Para terminar, otro tema súper importante o más importante hablando de la belleza de las mujeres y que por supuesto en mi calidad de feminista no puedo dejar fuera es lo que se considera bello a nivel de género en una mujer. El ser hombre y el ser mujer se ha construido sobre una serie de preceptos también culturales que determinan como natural cosas que no siempre lo son. Hablando de mujeres a las chicas se les ha predeterminado una serie de cosas muy dulces, como la ternura, la delicadeza, la entrega, la bondad y otras cosas igualmente cándidas, así mismo otras de dudosa procedencia como la necesidad de protección, la indecisión, la tendencia al chisme o a los embustes, la vocación al sacrificio, el instinto maternal (que invento tan mal intencionado y cruel), entre otras.
Se supone que una mujer será más bella cuantas más y más marcadas tenga estas “cualidades” y lo será menos, entre menos tenga todos esos aditamentos que integran y construyen el ser femenina, el ser mujer; y esto lo que propicia es que muchas mujeres procuren llenar la medida que se espera de ellas y que se nieguen a ser simplemente la persona humana que son, con atributos desprovistos de género, y que al mismo tiempo sea juzgada erróneamente la belleza femenina, dándose por bello lo que simplemente es un estándar cultural y por desagradable lo que se sale de esos patrones.
Concluyo invitándonos a reflexionar sobre las preferencias y gustos más íntimos y preguntando: si eres mujer, ¿Qué elementos físicos y espirituales integran tu belleza?, y si eres hombre, ¿Qué encuentras bello física y espiritualmente en una mujer?. En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
Si hay un tema que me gusta, com toda certeza es acerca de la belleza de las mujeres. En cada mujer hay un distinto detalle que, se hace necesario disfrutárla con sensibilidad, para poder apreciar todo su esplendor. Yo, muy particularmente, me encanto con las mujeres, no que sea un coqueta o tenga muchas, no, hasta porque me encanta estar al lado de la mujer que amo, y no por una simple aventura. Volviendo a la belleza femenina, tema del presente y maravilloso artículo, me gustaría decir hay una sutil belleza en cada parte del cuerpo de una mujer, desde sus pies hacia sus cabellos. Entonces, hay que mirar con mucha atención cada parte, para entonces formar un todo maravilloso. En mi manera de pensar, no hay edad, raza o color para ver una bella mujer, porque todas son bonitas, o de una manera o de otra, pero, siempre hay algo que admirar. También y muy importante, es la belleza interior que, mezclada con la belleza física, hace de una mujer un “ser” idescritible y apasionante... Lo que podemos ver y sentir en una simple mirada, en una bella sonrisa o en una dulce palabra... Qué sería de nosotros los hombres sin la presencia femenina? Yo creo que muy poco. Ese tema de la belleza femenina es muy largo, y sin ninguna duda podría escribir un “bello libro”, hablando de todo que siento en mi corazón...
ResponderEliminarme gusto tu definicion de bellaza, ¿ por que sera que mis sentidos me llevan a desear mas la belleza de catalogo, que la belleza simple y tranquila ? tu articulo me invita a ver la belleza de una mujer atraves de otro prisma, del prisma de la espiritualidad. MUY bien escrito tu articulo
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