miércoles, 4 de agosto de 2010

Mentiras por Sexo

¡Tener sexo es delicioso! No lo digo yo, lo dicen entre voces, gritos y gemidos millones de practicantes a nivel mundial. Y siendo esta una verdad casi universal, y dejo el “casi”, en consideración a las personas que por una u otra condición no lo disfrutan, resulta abrumadora la actitud mojigata que impera frente al sexo y el deseo.

La sexualidad puede, aunque no necesariamente ir acompañada de sentimientos y emociones relacionados con el amor de pareja, como también puede tratarse simplemente de una manifestación material del deseo de nuestro cuerpo. Sucede que en nuestra sociedad el deseo se fue cubriendo de velos que podrían erotizarlo, pero que en muchos aspectos terminaron siendo pesadas frazadas que lo desdibujan y enturbian; el respeto de la intimidad se trastoca con el falso pudor y al mismo tiempo se vende sexo como pan caliente en los diferentes medios y mecanismos de comunicación, y con cada cosa susceptible de ser adquirida. Ésto evidentemente tiene una marca mucho más profunda en tratándose del deseo y la sexualidad femenina, la cual se promociona y vende inagotablemente, pero se pretende negar y silenciar de contera.

El deseo y el sexo en términos personales, no son temas bienvenidos en las charlas sociales, no cuando se pretende darles lugares centrales y ajenos a los sentimientos de afecto que se supone deberían acompañarlos, como si sólo fuera válido el deseo sexual como corolario del amor de pareja, no como objeto con un fin autónomo.

Lo dicho hasta aquí choca de entrada o a primera vista con la amplia difusión sexual que es común en la actualidad y con las nuevas formas de relacionarse que ha generado la Internet en la conexión extra rápida y súper Light de tod@s con tod@s; al respecto, veo que el asunto es que en estas formas de comunicaciones imperan las imágenes y las frases preconstituidas y uniformadas rodeando el erotismo, pero que poco se habla a fondo y con seriedad de la sexualidad y el deseo, muchas veces podrán manifestarse en un chat las cosas más obscenas que la imaginación pueda concebir, pero es poco común que se hable seria, tranquilamente y sin morbo del cuerpo, de lo erótico, de lo pasional y hasta de lo sentimental. Cada vez se exhibe más, con más tranquilidad y menos culpa, lo que puede ser positivo si se apunta a la naturalización del cuerpo y a que éste pueda verse sin miedos y morbos, que antes que guardarlo o sacralizarlo, lo exponen como el algo prohibido cuya adquisición amerita pagar cualquier precio; pero se continúa sin hablar del fondo del asunto, lo que nos gusta o no, nuestras preferencias, el deseo sin aditamentos morales, los aciertos y desaciertos, el placer y el displacer, los logros y las frustraciones, las prácticas y las fantasías.

Ese miedo que se ha enarbolado alrededor de las pulsiones sexuales, esos tabúes que las aprisionan, hacen que se niegue el deseo, que se evite reconocerlo o hablar de él seriamente, pero no han logrado que el ser human@ deje de ser ampliamente sexual y deseante. Insisto en la paradoja, se está prostituyendo la sexualidad en todos los medios de comunicación, pero causa pánico individualizarla y proponerla sin aditamentos y embellecedores.

Este segundo mes de mi blog, quiero dedicarlo a la búsqueda de mentiras sexuales, o mejor, a escudriñar las mentiras que de común rodean la búsqueda de sexo en procura de que su consecución suene más espiritual y menos carnal, así sea pagando el precio de disfrazar la piel con falsedades, argumentos y justificaciones que convalidan la aquiescencia al intercambio sexual dentro de los cerrados cánones morales que insistimos en mantener, pero que finalmente logran estragos emocionales, pues tanto quien miente, como quien consiente o es víctima de la mentira pueden salir lastimados.

Les entregaré mi versión de:

-Las Mentiras de Ellos: La Prueba de Amor.
-Las Mentiras de Ellas: La Prueba de Amor. Y,
-Las Mentiras Matemáticas (Qué número ocupo en tu lista?).

Por lo pronto, sólo me resta invitarnos a poner nuestro deseo sobre la mesa, hacerlo nuestro invitado de honor, hablar de él, jugar con él, erotizarlo, proponerlo y plantearlo sin mentiras, atrevernos a manifestarlo como parte de nuestra esencia, aprender a acceder a él sin estrategias insanas, sin rasgos histriónicos, determinarnos a respetar y valorar nuestro deseo y el de l@s otr@s, pero también a aceptar tranquilamente cuando nuestro deseo sexual no es correspondido. Y para empezar, pregunto ¿Qué mentiras has dicho, dices o dirías por sexo?.

Ser deseantes es ser human@s, ser sexuales es ser human@s. ¡Que viva y goce nuestra humanidad sexual!


Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

2 comentarios:

  1. Paulo Cesar Barbattti8 de agosto de 2010 a las 18:42

    Es verdad Verónyka, y hasta creo que es lo que más se practica en el mundo, son los actos sexuales, acompañados o no de mentiras, pero, cuando hecho de una manera sincera y llena de amor y erotismo por nuestra (o) parcera (o), es algo maravilloso no solamente para nuestro cuerpo, como también para nuestro espiritu y corazón. Para que imagines mejor, hay veces que me pongo a pensar, sólo en una ciudad como Rio de Janeiro, cuantas mujeres estan haciendo sexo en aquel momento, pero, te imaginas en toda China, debe de ser algo alrededor de más de un millon por minuto... Entonces, es uno de los placeres humanos más buscados y praticados, pero, dasafortundamente, muchos sin protección y hasta de una manera irresponsable... lo que demuestra claramente que es una necesidad natural de cada uno.

    ResponderEliminar