Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
miércoles, 28 de julio de 2010
El Amor que Quiero
Quiero encontrarme de frente al Amor, perderme en nuestra mirada, que me aprisione con sus feroces fauces, que me corte el aliento y humedezca mi cuerpo.
Tod@s queremos encontrar el amor, no la misma clase de amor, simplemente el amor tejido a la medida de nuestros sueños y modelado según nuestra personal interacción con el entorno. Sin embargo encuentro que el amor con más raiting, el más cotizado y perseguido es el amor de pareja; un alto porcentaje de seres human@s sueñan (o soñamos) con encontrar una pareja que nos ame y a quien amar, alguien con quien amarnos.
Sin pretender traer aquí ideas novedosas, ni verdades concluyentes, simplemente compartiendo con ustedes mi opinión, quiero invitarnos y motivarnos a caminar con decisión y confianza en el amor y hacia el amor, hacer de él nuestra visión del mundo, nuestro lenguaje cotidiano, nuestra esencia.
Entiendo por caminar en el amor, crear y recrear a diario el hábito de amar-nos; ser amplios, generosos, liberales con el amor; me resulta increíblemente triste que la búsqueda del amor sea un fin tan común, como común es, la mezquindad para brindar amor a otras personas. Es como si tuviésemos una gran valija donde guardamos y acumulamos día a día el amor que ofrendaremos a quien sea dign@ de recibirla cuando por causas y azares del destino l@ encontremos; guardamos en ella, sonrisas, caricias, besos, abrazos, elogios, obsequios, consuelos y una gran lista adicional de hermosos detalles y muestras amorosas; y cargamos con ese valiosísimo equipaje que día a día pesa más, hasta rompernos la espalda por tanto amor en la maleta y tan poco amor en el alma, el espíritu y el cuerpo.
Y seguimos avanzando con el amor aprisionado, y miramos a l@s otr@s con recelo, le negamos y evitamos su mirada, ahorramos sin tregua las dulces palabras, le huimos al contacto físico que nuestro cuerpo anhela, besamos poco, abrazamos poco, damos la mano por cortesía y rapidito, guardamos los elogios para cuando puedan anticiparnos dádivas, evitamos risas espontáneas y directas, escapamos a la sospechosa buena cara permanente, avanzamos seri@s muy seri@s, corteses, con el ceño fruncido, con aires de grandeza y minúsculo amor.
Por favor amémonos, que sonreír sea nuestra tarjeta de presentación; la luz de nuestros ojos, nuestro signo de distinción. Brindemos nuestro amor a todos y todas con quienes nos encontremos a diario, a quien comparte nuestra cama, a la vecina en el ascensor, al señor que barre la calle, a nuestr@ jefe, al compañero insoportable del trabajo, a la cuestionable amiga, a quien admiramos, a quien deseamos, a nuestras mujeres, a nuestros hombres, a nuestros niños y niñas, a quien vemos a diario en el espejo, a cada persona que se cruza en nuestro camino, por favor, a tod@s. Y el mundo será más feliz, ese amor se multiplicará, recorrerá el cosmos circularmente y regresara mágicamente a nosotr@s arrollándonos con su fuerza insuperable, indescriptible, maravillosa.
Lo dicho hasta aquí, sobre caminar en el amor, es avanzar un gran paso en el camino hacia el amor, entendiéndolo ahora como el encuentro del amor de otr@ ser human@. No obstante es necesario y muy útil profundizar en ese fin de una manera inteligente y concienzuda, analizar nuestros sueños y aspiraciones, hilvanarlos en pensamientos que nos traigan claridad sobre que es realmente lo que buscamos en otr@ para compartir como pareja y también que es lo que queremos y tenemos para compartir, pues muchas veces buscamos sin saber que y encontramos de todo un poco y sin saber si estamos acercándonos a un fin propicio y/o si estamos ofreciendo una compañía digna de ser aceptada.
Pienso que sería práctico escudriñarnos y describir con lujo de detalles a nivel estético, mental y emocional, a la persona que queremos encontrar para compartir el amor, no ahorrar en gustos, preferencias, particularidades y minucias intelectuales, éticas y físicas, y permitirnos ser lo suficientemente exigentes apuntando a lo que realmente nos causa satisfacción. Ser lo suficientemente precisos como para visualizar a esa persona en nuestra mente y proyectarnos a ella.
Hecho esto, la reflexión debe apuntar a analizar minuciosa y críticamente ¿Qué persona pensamos que merecería tener a su lado, esa persona que mi mente sueña? y ¿Qué me falta para ser esa persona?, así mismo, revisar ¿Qué cosas de las que yo pretendo encontrar en mi pareja ideal tengo y cuales no tengo?, y con ésto, hacer un franco compendio con esas carencias de que adolezco, con la decisión de suplirlas y mejorar hasta ser tan ideal para otr@ como espero que sea ideal para mí, entendiendo que no hay un punto de llegada en ese camino, puesto que siempre tendremos aspectos susceptibles de evolucionar.
Es inminente creer que podemos encontrar a una persona con quien amarnos en pareja y que en el momento justo nuestras vidas se cruzarán. Aquí advierto que no estoy segura aunque tampoco niego la posibilidad de que existan medias naranjas, idóne@s únic@s y exclusiv@s, almas gemelas o cualquier otro nombre usado para designar a la pareja exacta y única predestinada para cada cual; y a partir de esto, considero que en caso de existir ese ser único, debemos creer en que nos encontraremos; y si no existe una pareja única, sino compatibilidades máximas, entonces confiar en que acertaremos con la mejor persona para compartir y continuar viviendo y ejercitando el amor.
Vale la pena avanzar cada día, mejorar, crecer y convertirnos en el mejor y la mejor versión de cada un@, la mejor opción para el otro u otra; vivir el amor en el día a día en nuestro interior y proyectándolo al exterior; ésto nos llevará a un punto más alto, tranquilo y sublime, entender que no es necesario encontrar a alguien determinado para amar, pues amar será nuestra forma natural de vida; no el fin último, sino el camino que se transita permanentemente con la convicción de que nadie está demás; y que se disfruta en la mejor compañía, un@ mism@.
Y tú, ¿Vives el amor como forma cotidiana de vida?, ¿Te permites soñar con el amor?, ¿Estás comprometido en amar y alcanzar la vivencia máxima del amor? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
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Me gusta este escrito porque esta hecho por una persona que sabe brindar amor, es un fiel retrato de como te comportas con los otros seres humanos.
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