A la hora de encontrar compañía, pareciera que el instinto de conservación impulsa a buscar en el territorio conocido y aunque la tarea consiste en salir de caza, no es lo mismo hacerlo en el bosque conocido que en una selva virgen, por ello la búsqueda suele empezar en los grupos que se frecuentan por estudio, trabajo, vida social, etc, y desde ese centro gradualmente va abriéndose a la periferia. Hay quienes hacen su búsqueda en un silencio sepulcral y prefieren que su hallazgo sorprenda por lo inesperado, hay otr@s que lo revelan a los cuatro vientos y pese a la imagen de urgencia que puede quedar fija en los demás, se lanzan públicamente a la aventura de hallar un parterner. De una u otra forma, no es extraño que por un motivo u otro quede a la vista la soltería, la falta de pareja y la necesidad real o presunta de que aparezca un tercer@ para imprimirle más sabor a esa parte del camino. Es curioso pero la soltería no gusta, si eres solter@ no faltarán quienes te quieran persuadir de las maravillas que trae consigo el amor, pero si estás buscándolo, las críticas te envolverán por aquella mojigata razón, de que el amor y otros deliciosos placeres no deben buscarse sino apenas disfrutarse cuando la fortuna los traiga. Que gran absurdo. El gozo en sus múltiples caras debe aprovecharse y propiciarse cada vez que sea posible. Ser human@s es encarnar el placer en la piel y sentir la piel viva a cada instante.
Es justo ahí cuando de boca de algún(a) querid@ amig@ surge una de las frases más sospechosas que inventó la humanidad: “Conozco a la persona perfecta para ti, l@s voy a presentar”. Esa oración tan llena de buenos propósitos, es una bomba de tiempo cuya mecha queda encendida hasta detonar, para bien o para mal. Casi siempre lo último. Como en una evidencia más de las nunca bien ponderadas Leyes de Murphy, es casi regla general que si alguien conoce a la persona perfecta para un@, justamente esa persona, es también la última persona con la que un@ saldría. L@s amig@s tienen un don especial para encontrar l@s perfect@s imperfect@s, identifican con precisión lo que te gusta y lo deforman con maestría, quieres un discreto intelectual toma el nerd más aburrido del mundo; que te inclinas por una chica descomplicada y sencilla, te presentan un@ que con suerte se baña; quieres una persona generosa, ell@s te dan una despilfarradora arruinada y lista para arruinarte; un@ amoros@, ten un chicle empalagoso, alguien hogareñ@, te va un@ cuarentón o cuarentona que vive bajo las enaguas de mamá. Si señor@s l@s amig@s tienen ese talento infalible para darte diez cucharadas amargas de la medicina, que imaginan necesitas.
Pero toda regla tiene su excepción y aunque es bastante estresante dirigirse a una cita con la persona perfecta para un@, sabiendo que por obra y gracia de la bondad ajena ya casi se tiene un compromiso, que el(a) amig@, ahora cómplice y casi confidente, espera que se selle el pacto de su muy dudosa acertada elección por encargo no acordado, hay que ponerle buena cara a la situación, tomársela como una ocasión para divertirse y hasta darle una oportunidad a la escena de que florezca y traiga consigo, si no al perfecto elemento, por lo menos si a alguien propicio para compartir una velada y quizá muchas más. Sin embargo si de entrada se identifica la incompatibilidad absoluta, si desde la hora cero, se sabe que con es@ fulan@ no se llegará a ningún lado, en esos patéticos casos la fórmula perfecta tiene tres elementos: respeto, diplomacia y punto final. Si no hay química, no la hay y ya, así el corazón roto sea el del(de la) bienintencionad@ amig@.
Y pregunto: ¿Cómo te enfrentas a una cita inminente con la persona perfecta para ti, “según tu amig@”?, ¿Te gusta presentar a tus amig@s vacantes entre sí? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
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