La tecnología fecundó la vida humana a todo nivel. La internet, que empezó como una herramienta para optimizar las comunicaciones en tiempos de guerra, es hoy en día un instrumento útil en todas las esferas sin restringirse a los límites de lo profesional y lo laboral. Estos importantes avances al tiempo que benefician al ser human@, van generando transformaciones en las formas de representarse la existencia como seres individuales y seres de relación. Mientras que hasta hace pocas décadas las comunicaciones a largas distancias dentro de una misma región constituían privilegios restringidos a muy pocas personas y a cuestiones de trabajo o de familia, hoy en día, han pasado a ser un bien de acceso común (ésto sin perder de vista, que las diferencias económicas mundiales son abismales y que siguen existiendo millones de seres human@s para quienes las tecnologías son recursos desconocidos y absolutamente inasequibles), siendo posible comunicarse a la tardanza de un click, con cualquier persona y en cualquier lugar del planeta.
Esto fomenta con fuerza que muchas relaciones no se generen tras la conexión cara a cara, que el grupo de amig@s se construya con personas de los lugares más recónditos y sin que las diferencias sociales, económicas, culturales, etc., sean una barrera infranqueable. Ello aplica también en la conformación de relaciones de pareja (u otras sentimentales y/o físicas). Ya no es extraño, escuchar historias de parejas que se conocieron a través de internet, en una sala de conversaciones on line, en un chat cualquiera, en una página de citas, en una red social u otras. Y también es más frecuente que muchas personas identifiquen mayores ventajas en este medio y que debido a ello lo seleccionen como su canal de búsqueda de pareja, concertando citas por internet.
Fraguar una cita con una persona X que apareció en la web es auto prepararse un regalo sorpresa y es este el elemento diferenciador de este tipo de encuentros. Cuando se está frente a la expectativa de descubrir lo que esconde esa caja cubierta de papel de brillantes colores que es el ciberespacio, se espera lo mejor, de acuerdo a lo que el cerebro tiene almacenado como deseable, es decir, que quien va interactuando con un personaje anónimo, lo va construyendo en su realidad mental, de conformidad con sus propias imágenes positivas registradas, de tal suerte que en muchas ocasiones el ser human@ de carne y hueso que se encuentra cuando se avanza a una cita personal, se queda corto o es antagónico a lo que se esperaba encontrar.
La persona que decide buscar una cita o una relación por internet, tiene la ventaja de poder construir meticulosamente la imagen que quiere vender, maquillarse a nivel físico, emocional, económico e intelectualmente con sus palabras, o simplemente dar a conocer esas facetas suyas que en otros encuentros no logra explotar satisfactoriamente. Puede optar por la franqueza o por la farsa cobijada en eufemismos, decir directamente cuales son sus pretensiones o disfrazarlas y darles la apariencia más conveniente de acuerdo a sus ideas o a lo más aceptado socialmente. Inclusive, cuenta con el comodín de dar por concluido un acercamiento en el instante en que lo decida y sin dar mayores explicaciones y hasta desaparecer repentinamente. Ahora bien, todas estas opciones constituyen un arma de doble filo, ya que de igual manera están en manos de quien está del otro lado, quien puede jugar con las mismas cartas y escoger su mismo método u otro inesperado. Apostarle a la autenticidad o a las caretas.
Y pregunto: ¿Te aventuras a concertar citas por internet? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario