La monogamia es la forma de relación de pareja basada en la exclusividad afectiva y sexual entre sus integrantes, de por vida o mientras dure el vínculo legal o material, momento en el que cada parte queda en libertad de iniciar otra relación amorosa (monogamia seriada). Es la forma de relación de pareja más difundida en la cultura occidental tanto desde lo religioso y moral como desde lo normativo, en lo primero en tanto se ha difundido como la manera idónea de conformar relaciones amorosas dentro de parámetros de decoro social y espiritual, y en lo segundo, en tanto es el tipo de relación que mayor desarrollo legal tiene en aspectos como su conformación, sostenimiento, disolución, y en puntos tan internos como lo concerniente a quienes la conforman, el manejo de bienes, la intimidad, etc.
El hecho de que se promueva sin lugar a cuestionamientos como la forma natural y correcta de relacionarse es lo que me lleva a mirarla críticamente, así como a quienes optan por seguirla, sin detenerse a meditar todo lo que comprende para sí y para tercer@s, desde el punto de vista social y más aún desde lo interno. Ahora bien, muchas son las críticas que se lanzan a la monogamia, por coaccionar el manejo del amor, de la sexualidad, de los bienes; por constituir una de las fuentes de mayor fracaso y frustración social y personal, entre otras cosas. Sin embargo, pese a todas las críticas sigue siendo la forma de unión amorosa abanderada en nuestra cultura y como es lógico, sus practicantes vienen de todas las corrientes filosóficas, políticas, religiosas, morales, económicas, intelectuales. En últimas, no es una forma seguida exclusivamente por personajes influenciables y proclives al lavado cerebral, hasta los más versados, pensantes e inteligentes siguen inclinándose por las virtudes de la monogamia. Tanto éxito tampoco debe ser gratuito.
Escudriñando las razones de quienes se pretenden practicantes convencidos de la monogamia, aparecen razones fuertes sobre las ventajas que representa cultivar una relación con una sola persona, en áreas como el compromiso, el cuidado mutuo, el conocimiento del otro u otra, el crecimiento emocional con y a través de la pareja, el placer, lo económico, la salud (o los menores riesgos para la salud), la profundidad emocional e intelectual en la relación, que se logra al decidirse a compartir con alguien en especial con quien se ocupa toda la energía vital de tipo afectivo-erótico, los fuertes cimientos que se estructuran al existir dos pilares verdaderamente sólidos y únicos, en cambio de múltiples bases débiles y fácilmente sustituibles, el soporte que representan el(la) un@ para el(la) otr@, el amor incondicional y auténtico que se construye con la otra persona, donde es precisamente esa persona y no otra la que hace maravillosa y única la unión.
Ahora bien, tal y como se ha sostenido en otras ocasiones, en este espacio no se pretende incitar a nadie a optar por un modo determinado de comportamiento, pero si se invita a que las elecciones y comportamientos que se ejecuten se correspondan con el análisis íntimo sobre las propias convicciones y ambiciones. Que las determinaciones que se asuman, lo sean gracias a lo que dicta el propio pensamiento y los propios criterios respecto a que es lo más adecuado para sí, a partir del autoanálisis concienzudo y serio, de tal suerte que lo que se decida vivir sea una exteriorización del propio ser y no un mediocre abandono a la fuerza de la corriente imperante. Lo más importante no es el tipo de relación que se elija poner en práctica, swinger, poliamorosa, monógama, polígama, u otras, lo crucial realmente es el grado de convicción con que se elija, la intensidad e integridad con que se viva y el grado de satisfacción personal que genere, caracteres que solamente son posibles desde una óptica de respeto y valoración de sí mismos y de cada ser human@ involucrad@ directa o indirectamente en la relación.
Y pregunto: ¿Cuál es el tipo de relación más acorde a tu cosmovisión?, ¿Estás dispuest@ a vivirlo intensamente con integridad, compromiso y responsabilidad? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
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