Tener pareja o estar en pareja puede ser una experiencia muy linda y edificante, estar sol@ a su vez, puede ser una magnífica situación. Ni lo primero ni lo segundo intrínsecamente es mejor, eso depende de los gustos de cada cual, para algun@s lo ideal será encontrar alguien permanente para acompañarse y para otr@s la plenitud se dará al disfrutar de la propia compañía mientras se evita tener la presencia constante de un(a) tercer@. Ahora bien, con independencia de las inclinaciones naturales que un@ tenga en este tema, lo que si estimo que es conveniente es darse la oportunidad de experimentar ambas situaciones, el estar sol@s y el estar en pareja, e inclusive en otras variantes de relación menos convencionales. Para saber si algo gusta o no, a veces (no siempre), es necesario probarlo.
Me sostengo en la afirmación que postulé al abrir el tema del mes, en cuanto a que en nuestra sociedad se privilegia la idea de pareja sobre el estar sol@s. No obstante cada vez son menos los solteros y solteras a quienes se cataloga de solteron@s, esto debido a que ha ido evolucionando la concepción de los fines últimos que debe tener una persona, otrora llegar a casarse o a establecerse con alguien era algo así como la gran aspiración en la vida, ahora en efecto mantiene un elevado nivel de importancia en el desarrollo personal, pero no se concibe como la única gran meta, se acompaña y en muchos casos es desplazada por otros ideales diversos. El estado de soltería ha dejado de ser un estado relacionado per se con la soledad y la incapacidad de encontrar compañía. Ha dejado de verse como un estado nefasto y a veces hasta se ve íntimamente relacionado con grandes niveles de desarrollo personal satisfactorio y pleno.
Sin embargo así como es lamentable encontrarse sumido en la desesperación y ansiedad constante por tener a alguien al lado, también lo es rechazar de contera la posibilidad de estar con una pareja estable como si se tratara de una asociación perjudicial para la salud. Meditando sobre los aspectos de la pareja que pueden restarle atractivo a la posibilidad de aventurarse a estar a dúo encuentro que pueden ser básicamente tres; uno, la restricción sexual que implica estar sólo con una persona, es decir, la monogamia; dos, el temor al apego afectivo de lado y lado, enamorarse de alguien y que alguien se enamore de un@; y tres, el rechazo al hecho de que una relación de dos vaya anulando progresivamente la individualidad en cuanto a espacios, preferencias, características propias, ideales, sueños y proyectos.
Sobre lo primero, persiste lo planteado en otras ocasiones, la monogamia es más una situación de conveniencia cultural y social que una condición natural. Pocas son las personas que pueden afirmar tener una vocación intrínseca a destinar su deseo hacia un solo ser human@, lo que si se puede encontrar son hombres y mujeres que reconociendo que su deseo es amplio y que no se limita a su pareja, deciden dirigirlo y emanciparlo con ella, restándole importancia y atracción a tercer@s. La monogamia no es la única forma de relacionarse erótica y afectivamente, y por ende si esta manera no satisface, es totalmente válido probar otras formas menos ortodoxas, tener pareja pero con otros parámetros; no tener pareja; tener varias parejas; tener parejas ocasionales. Sea cual fuere la opción escogida, permitirse disfrutar de relaciones plenas y satisfactorias donde tenga lugar lo corporal sin que ello signifique necesariamente expulsar los afectos. Lo importante es que lo que se decida y elija hacer se enmarque siempre en un cuadro de respeto por un@ mism@ y por l@s demás.
El segundo pero, suele llevar en el fondo el recuerdo de las experiencias dolorosas vividas, el miedo a ser lastimado, a amar y no ser correspondido de igual forma, la falta de confianza en si mism@ como ser dign@ de amor o en la propia capacidad de amar a otr@ plenamente y sin dañarle. Éste es un punto enorme, como profundas pueden ser las raíces que broten de una ilusión o una desilusión, así que mucho puede analizarse y decirse al respecto, para efectos de este tema lo que no puede quedar sin plasmarse aquí es que siendo el amor una experiencia maravillosa, siempre valdrá la pena continuar apostando por ella, es imperativo sobreponer al desánimo la esperanza y asumir que el dolor es parte del crecimiento humano, que las experiencias adversas nutren y ejercitan el espíritu para caminar cada vez con más seguridad. Difícilmente llegará un momento de certeza absoluta sobre ser inmune al sufrimiento surgido de una relación de pareja, pero siempre habrá lecciones geniales para aprender de las relaciones y es relacionándose que la persona ejercita y evoluciona (siempre y cuando se disponga y comprometa con ello) su manera de ser compañía y recibir compañía.
Y en cuanto al último aspecto, es un hecho que en nuestra cultural de corte patriarcal, machista, occidental, capitalista, se ha erigido un modelo de pareja que en muchos aspectos amenaza con castrar al ser human@ individual, los postulados de la media naranja, de la familia como núcleo de la sociedad, los roles que se atribuyen a hombre y mujer en general y en particular en la conformación de una relación y un “hogar”, entre otros, logran peligrosa y desfavorablemente que se inmiscuya en las relaciones la sensación de que es más importante conservar la unión con otr@ que mantener y desarrollar la propia entereza. Craso error, el ser human@ debe amarse a sí mism@ en primer lugar y en consecuencia su principal aspiración y compromiso es desarrollarse al más alto nivel y en todas las áreas de conformidad con las íntimas aspiraciones que posea. Sólo de esta manera podrá evolucionar a un estado de relaciones donde se comparta la mayor plenitud alcanzada a nivel individual y no las pobres falencias no solucionadas, de tal suerte que el estar en pareja signifique otra vertiente del desarrollo y no un desahogo de las frustraciones o incapacidades propias. La pareja como asociación no tiene un poder mágico para propiciar felicidad a sus integrantes, es un escenario donde se comparten los sentimientos y caracteres individuales agradables o no, donde acontecen eventos gratos y momentos de desafío. Y dependiendo como sean sus componentes constituye un factor que facilita o entorpece el crecimiento personal. En todo caso debería tenerse claro que entre más amplio sea el crecimiento individual mayor será la capacidad de desarrollo exitoso y sólido en una pareja.
Y pregunto: ¿Qué es mejor o qué prefieres, estar sólq o estar en pareja? En el universo de las relaciones hay mucho dicho y mucho por decir, sean bienvenidas las diversas opiniones.
Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!
Este es mi espacio de reflexión acerca de los disparates que pasan en las relaciones humanas y las relaciones disparatadas. Escribo aquí mi voz disertando sobre las ideas no estáticas y en constante evaluación y evolución, que tengo sobre la vida, las relaciones, el amor, el erotismo, el sexo, el ser mujer, los hombres, los debates de género e igualdad y otros temas que van surgiendo de conformidad con mi devenir.
Todo depende de como este tu vida en esos momentos, tus sentimientos, tu diario vivir, tu entorno, yo dure mucho tiempo disfrutando ser soltero, lo disfrute al máximo, ahora muy bn acompañado sigo disfrutando al máximo de esa buena compañia.
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