jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Qué Pasaría con los Detalles?

¿Qué pasaría si él y ella decidieran compartir una larga comunión?, larga como la espera del amante, de tal magnitud que abra una dimensión a la intimidad, esa intimidad que no está garantizada por un coito, pero que admite y casi presagia inagotables coitos.

Y ¿Qué pasaría si a ese candidato, o concursante, o aprendiz de compañero le gustara, tal y como gusta cualquier cosa, comer sus platos recargados de ajo?; y si, cómo respondiendo a los malos augurios, ¿A esa candidata, o concursante o aprendiz de compañera, le disgustara, tal y como disgusta cualquier cosa, el más mínimo asomo de aroma a ajo?.

¿Qué pasaría tras sus cenas picantes de ajo y sus cuerpos ardientes?; cuando él sintiéndose picado por el sazón de las texturas de ella, la buscara y en efecto la encontrara, como siempre, lista, provocativa y provocada. Y, ¿Qué pasaría si al condensarse su encuentro, esa cortina de ajo dejará heladas y sin tacto sus inminentes cenas?.

¿Qué pasaría?, ¿Terminarían por cesar sus suculentas comidas después de la cena?, ¿Serían sacrificados el ajo o sus besos y penetrantes caricias?, ¿Serían quizás esa nariz y paladar femeninos l@s sacrificad@s?, ¿Podría él, pasar sobre el ajo para satisfacción de ella?, ¿Podría ella, pasar sobre el peculiar aroma y casi olvidar su desazón, para satisfacción de él?, ¿Podrían ellos cocinar la receta amorosa precisa para no sacrificar a nada, ni a nadie y continuar disfrutándose?. Podría pasar cualquier cosa, todo depende de lo que esos estudiantes del amor íntimo eligieran cursar.

Los grandes amores eternos y hasta los efímeros amores de verano (que no siempre son efímeros), se ganan o echan a perder por los detalles, eso que se hace u omite hacer, lo que se dice, lo que se calla, lo que se mira, lo que se obvia, lo que se atiende, lo que se ignora, lo que se cuida, lo que se descuida, lo que se procura, lo que se da por hecho. Lo que siendo minúsculo es intrínsecamente garrafal.

Son los detalles los culpables o los salvadores, los que nos hacen ganar, perder o librarnos. Ni modo.



Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

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