miércoles, 21 de diciembre de 2011

Miserables

Mi vida no tiene sentido…le llevaré un mercadito a l@s pobres.

Por gracia y por desgracia la humildad no es sinónima de la pobreza. Por desgracia la mayoritaria humanidad sumida en las diferentes clases de miseria rara vez es humilde. Por gracia, algún@s que distan de la miseria ostentan entre sus variados bienes un espíritu humilde, “No hay que creer en brujas pero que las hay, las hay”. Es un burdo eufemismo llamar humilde a un pobre, el pobre es pobre y ya, y así debería llamársele, pero la palabra “pobre” es fea, tal vez porque la pobreza tiene muchas caras miserables y si se miran con detenimiento, sin dificultad, alguna de ellas puede ser un espejo del propio rostro y llamarse pobre a sí mismo o reconocerse como tal es más desagradable que adornar la pobreza de alguien, confiriéndole el título seudo nobiliario de humildad y no mover un pelo para superar la inequidad social.

Hay formas de reparar la pobreza en sus amplias variantes, la económica podría aminorarse si se devolviera al ser human@ su lugar de distinción y preponderancia ante el capital, la del alma, apagando tanta tecnología y frenesí que inunda la vida moderna para armarse de una suave luz de vela y visitarse por ratos a solas consigo mismo o inclusive a otr@, para conocerse, reflexionarse, corregirse y proyectarse, pero es más fácil tener 1000 amigos en facebook que amistarse con un@ mism@ o con otra persona sin la cobarde comodidad protectora de una pantalla inerte. La miseria tiene solución, habitamos un planeta colmado de riquezas naturales que superan cualquier precio, el espíritu humano tiene la mayor capacidad de amor y odio conocida.

Pero por más fea que sea la palabra pobre y la pobreza, la pobreza gusta, porque otorga estatus, el ala rica de una familia no lo sería sin el ala pobre, los del norte no serían de avanzada si los del sur no se hubiesen quedado detenidos en el tiempo solucionando sus necesidades básicas, la mejor vestida de la fiesta no lo sería si la pobre que pudo colarse no hubiese llevado su vestido prestado o remendado, el niño rico de la escuela no podría evidenciar su riqueza en su profusa lonchera, si todos, incluyendo el niño pobre, tuviesen acceso a una ración de comida.

La miseria es muy útil como ya se ha visto, pues es el punto que equilibra en perfecto polo opuesto la riqueza, visto así, los más pudientes deberían mostrar su entera gratitud con los desposeídos, pues su existencia colmada de carencias les permite día a día mantener su holgada posición y brillar, no sólo por que se han apropiado de lo que en justicia sería de todos, sino porque tras despojar a la mayoría de cualquier bien, las carencias de esta mayoría permiten que sea visible la mucha fortuna de los apropiadores.

Pero antes que mostrar gratitud, los afortunados usan la pobreza en todas las formas posibles para su bienestar. Una de las variantes más rigurosas se da cuando los pobres son utilizados mediante obras de caridad, por ejemplo cuando con un poco de mercado les enredan los estómagos vacíos, para saciar simbólicamente los espíritus también vacios de los falsos misericordiosos. Con mercados, sonrisas plásticas para la foto, abrazos con distancia, así reparan los inhuman@s sus miserias. Y se sienten bien. Satisfecha su necesidad de hacer algo que les permita encajar en el título de “ser human@” con diplomacia y distinción. Ante todo el buen gusto y la etiqueta pensarían ell@s mientras abrazan al pobre con cuidado de no untarse demasiado y sonríen para la foto de su álbum social. ¡Whisky!


Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

1 comentario:

  1. Magnífico artículo en su punto de vista de la pobreza, hasta porque la usan los politicos en épocas electorales, haciendóse pasar por buenos humanistas frente a las cameras de televisión para, es claro, intentar elegírse. Conozco casos de instituciones de ayuda a los pobres que, miserablemente, usan parte de la plata en su propio beneficio. Y al final, tristemente, los pobres y miserables, siguen cada vez más "pobres y miserables".

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