jueves, 19 de mayo de 2011

Soñar No Cuesta Nada

¡Soñar no cuesta nada! Esta frase es falsa de principio a fin. Soñar es un ejercicio que demanda un gran esfuerzo espiritual que sólo conocen aquellos seres que se han atrevido a trasgredir su realidad para imaginarla y ambicionarla diferente. Soñar implica en su génesis tener conciencia de la existencia vital, del aquí y el ahora, de las fortalezas y más aún de las debilidades, de las posesiones y de las carencias. Soñar está determinado por saberse en un punto y en una realidad limitada por lo que se ha construido, por lo que se ha destruido, por lo que las circunstancias han contribuido a dejar en pie o a derrumbar.

Soñar es esculcar el espíritu y el alma, escudriñar en el fondo que es lo que se quiere en la vida, que se pretende obtener, a donde se quiere llegar, que estandartes se quiere lanzar por tierra y cuales se quiere izar en algún momento. Soñar implica tener el valor de oponerse al presente con lo que se aspira alcanzar a futuro. Soñar tiene un gran precio de coraje y visión, lo que eventualmente puede no costar demasiado es abandonar los sueños, no esforzarse por hacerlos realidad y dejarlos sumidos en el abandono del olvido o en el baúl de las cobardes utopías, pero inclusive ésto, puede representar un alto costo, por que los sueños una vez concebidos siempre aparecerán una y otra vez como una vocecilla que demanda hacerlos ver la luz, hacerlos tangibles, materializarlos.

Much@s valientes que han traspasado sus presentes ideando el futuro a su medida, que han creído en sus proyectos, que han puesto sus fuerzas encaminadas a conseguir sus aspiraciones, terminan alcanzando el galardón que buscan; much@s otr@s, pese a todo el capital humano y físico invertido se encuentran de frente con el fracaso, con caminos sin salida, con obstáculos infranqueables, con sueños irrealizables o realizados pero desvanecidos inesperadamente. Ést@s últim@s se quedan con tres contundentes certezas, soñar cuesta, mutar sueños por realidades cuesta mucho más, recobrar el valor para volver a soñar pese a los sueños perdidos, cuesta más que todo lo anterior.

La vida gira vertiginosamente y como human@s es imposible saber a dónde conducirán cada uno de estos giros incontrolables. Es bueno recordar que el universo opera sobre reglas imperceptibles de equilibrio y armonía, y que aunque soñar es maravilloso, los sueños reflejan la percepción restringida que se tiene sobre que es lo bueno y que no, que se estima como fuente de felicidad o desasosiego; los sueños no solamente se encuentran alinderados por nuestra intima conciencia, sino que además pueden ser errados y no contener necesariamente una línea paralela con lo que realmente es benéfico para cada cual, lo que determina en algunas coyunturas que deban reestructurarse o renunciar a ellos para encontrar nuevos horizontes posibles.

Entender esta realidad hace más fácil aceptar la no realización de los sueños o su ruptura, hace comprender y confiar en que cuando las expectativas más ansiadas se ven truncadas, esto no necesariamente es malo, ya que si se van cerrando al paso todas las puertas que se golpean o todos los caminos que se quieren transitar, es posible que ocurra por que la vida en su sabiduría innata está obligando a continuar buscando, llamando, caminando, hasta avizorar en el momento justo lo que realmente se compagina con el mejor fin que el universo tiene para cada un@. Y entonces soñar tiene más sentido, puesto que se alcanzan las fuerzas para hacerlo y oponerse a cualquier barrera, inclusive a la de los sueños rotos.


Verónyka Santamaría
¡El Placer de la Libertad!
¡La Libertad del Placer!

1 comentario:

  1. Paulo Cesar Barbatti20 de mayo de 2011 a las 11:48

    Que tan bonito y interesante artículo. En mi manera de pensar sobre este tema, es que toda persona necesita o vive de un sueño, hasta porque nos permite planear nuestro futuro buscando las mejores oportunidades, tanto para el trabajo, mejores condiciones de vida o en busca de un gran amor. Como muy bien citado en este lindo artículo, no nos cuesta nada y, certamiente, podrá traer buenos frutos y muchas alegrías para nuestra vida... Yo tengo el mío... Y ustedes?...

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